Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas de 2008

Cumple

Hoy es mi cumpleaños. El número 40. Podría escribir post de despedida de 2008, pero prefiero los post de bienvenida. Bueno, yo ya empecé a celebrar. O quizás, antes de terminar este año, una pequeña anécdota. Esta tarde, mientras fui a cortarme el cabello, noté que una muchacha, en plena calle, hablaba sola. Creí que usaba uno de esos móviles con micro ultra sensible, pero no. Movía las manos y decía: "Alto! usted sí pase." "Usted no! Qué no entiende??" Todo lo decía mirando fijamente hacia el suelo. Pasé junto a ella y alzó la mirada. Se habrá preguntado mi nacionalidad, creo. Yo me quedé quieto. Pensó unos segundos y luego dijo: pase! Y eso hago ahora: pasar.

Mujeres de riesgo

Un comentario al post anterior me hace referencia a Sexografías de Gabriela Wiener. Si bien yo me refería solo a cuentos y novelas, el comentario me da pie para hablar un poco de l extraordinario libro de Gabriela. Es una pena que no lo tenga a la mano. De hecho es el libro más manoseado de Burdeos, pues se lo presto a medio mundo y ese medio mundo está de acuerdo en la buena calidad del libro. Para ser un libro de crónicas, debo decir que ha propiciado muchas erecciones. Y esto es todo un mérito. No porque sea difícil que yo alcance una erección -en estas épocas del viagra nadie, salvo los cardiacos, debe preocuparse por ello-, sino porque entre las páginas de este libro se consigue la nota justa, la descripción exacta y la sugerencia dosificada para poner a mil por hora la imaginación y otras membranas. En este libro yo veo más de un mérito: darle difusión y notoriedad a la crónica latinoamericana y buscar otros registros, un lenguaje para esa novedad siempre buscada. Por otro lado,...

Sexo por amor y algunas páginas

Como es sabido por muchos, el Salón de Libro de París tendrá como país invitado a México. Es meritorio el gran esfuerzo de los mexicanos por difundir su literatura (su cultura en general, debo precisar). Tanto así, que circulaban listas de mexicanos invitados antes que los escritores mismos se enteren. En Perú los escritores ya se habrían sacado los ojos por formar parte de esa lista, algo así como cien pirañas alrededor de una brocheta de pollo. Y los organizadores? pues ellos estarían concentrados en determinar si ofrecer Pisco o ceviche el día de la inauguración. O determinar si invitaban a la cantante Susana Baca o Eva Ayllón (estupendas cantantes; las admiro; búsquenlas en youtube, pero ustedes saben de qué hablo). Bueno, a lo que quería ir. A propósito de la invitación de México a este salón de libro, la consigna de los editores franceses fue buscar escritores, lo conocidos y los que no. Incluso les han pedido a ciertos traductores habituales que busquen ciertas temáticas precisa...

La decencia del discreto

¿Quién determina el tiempo prudencial para la publicación entre un libro y otro de cualquier escritor? Dicen que debe haber un promedio de cuatro años. Dicen que publicar un libro tras otro, anualmente, no es bueno. El argumento que esgrimen es que con el tiempo el libro madura. Todo es posible, pero creo que no hay reglas para tales maduraciones. Ejemplos hay a miles de escritores que escribieron y publicaron lo mejor de su obra en un periodo corto de tiempo. Los hay también que esperaron toda la vida para terminar un único y magnífico libro. Lo que está claro es que el cajón del escritorio no le dará mayor calidad, así se trate de un escritorio en roble. Otro asunto es que se hable del ritmo de publicaciones con criterios comerciales, en tanto objeto de venta y consumo. Es evidente que quien tiene la decisión es el editor. Si el escritor de su casa editora es bueno y vende, es lógico que lo presionará para que termine sus libros. No le conviene que sus escritores se tomen diez años, ...

Títulos que ya no me gustan (o cuando el juego nos hace estúpidos)

Si alguien termina de escribir un libro de cuentos, una novela, un poemario, etc. y carece de títulos para su libro, no hay nada más fácil que buscar un sustantivo común que remita al nombre de una ciencia o afines, y luego pegarle al lado un adjetivo o modificador indirecto que hable de sentimientos (y también afines). El lenguaje es maravilloso y un eterno peligro. Aquí una lista de títulos posibles. Si alguno ya encabeza su publicación, sólo sonreía -de hecho alguno pertenece a algún autor extinto y que ahora sólo es tinta-. Geometría del amor Arquitectura de la soledad Cuántica del deseo Mecánica del dolor Números tristes Enciclopedia mínima La velocidad del silencio Tanques melancólicos La soledad de los aviones Aritmética sublime La nostalgia de las catedrales Cálculos inquietos La nobleza del vacío El milagro sólido El orgasmo infinitesimal eyaculación procaz (se aceptan sugerencias)

Ciertos caminos hacia Un lugar llamado Oreja de Perro

Las novelas nos invitan a rastrear su tradición, sus tradiciones. A las novelas, mientras las leemos, les creamos su tradición, sus tradiciones. Leo En un lugar llamado Oreja de Perro , de Iván Thays, y recuerdo que el poeta Stéphane Mallarmé se culpaba de la muerte de su pequeño Anatole. Este niño murió a los ocho años a causa de una enfermedad congénita. Mallarmé escribía cartas a sus amigos y les decía que él no podía hacer nada contra una enfermedad que afectaba a su hijo y a la cual él mismo había sobrevivido. Leo En un lugar llamado Oreja de Perro y recuerdo la hija muerta de Víctor Hugo. Léopoldine se acababa de casar y daba un paseo con su esposo en una embarcación por el Sena. De pronto, una mala maniobra hizo que la muchacha de 19 años cayera al río. Su marido se lanzó tras ella para rescatarla, pero ambos murieron. Dicen que ella estaba embarazada. Víctor Hugo se enteró mientras leía un periódico en un café durante uno de sus veraneos con su amante en el sur de Francia. El ...

Manuel González Prada revisitado

Y sigo con los modernistas. Qué le voy a hacer. Y descubro cosas geniales. Les recomiendo a todos los nuevos narradores y cronistas que echen una mirada atrás si es que quieren avanzar (sí, a veces se me escapan frases así. Ni modo). Y entre esas pesquisas hallé un texto de Manuel González Prada, peruano poco leído, poco apreciado ahora, pero que en su momento Vallejo y otros de su generación lo consideraban un maestro. Prada era contradictorio y no paraba de renovar y dar lecciones. Podríamos decir, incluso, que la contradicción que dinamizaba su obra lo llevó, a finales del siglo XIX, atisbar algunas directrices de la futura vanguardia europea. Prueba de ello es su ensayo inconcluso e inédito que, según Luis Alberto Sánchez (algo hay que creerle), fue escrito durante la estancia de los Prada en Francia, entre 1891 y 1898. El ensayo llevaba por título “Escribas y retóricos” y en uno de sus pasajes dice: Aquel amplio y generoso espíritu griego que consideraba la belleza tan sagrada com...

Intimidad

Un amigo me acaba de preguntar sobre la intimidad, sobre lo que uno puede o no exponer en público. Me lo preguntó por los blogs, precisamente. Y, como siempre, yo dudo de todo. Dudo de que la intimidad se siga viendo de la misma manera como hace 20 años atrás. Digo 20 pero podrían ser 10 o 5. La noción de intimidad se ve alterada cuando vemos que muchas personas colocan sus fotos « íntimas », personales, en internet. ¿Quién no tiene una cuenta en facebook, myspace, hi5, etc. Atención, no lo vayamos a simplificar diciendo que se trata de simple exhibicionismo. Creo que hay un fenómeno mucho más complejo. Lo mismo podríamos decir de los videos en youtube y todas sus variantes. Cualquier persona nos muestra el bautizo de su hijo o el funeral de su suegra. Y no sólo eso: esperan comentarios. No se trata de una actitud pasiva. Hasta aquí hablo de cualquiera, de nuestro vecino, de quien me entero más de su intimidad por internet que por tocarle la puerta. Esta nueva noción de intimidad que s...

No se ofenda, amigo personaje. Lo hago por su bien.

En una de las sesiones de mi taller virtual La Cueva se me ocurrió poner en práctica un ejercicio de escritura. Les pedí a los talleristas que nos insultáramos durante un tiempo que yo fijaría. No entendían bien de qué iba todo esto, pero aceptaron. Confiaban en mí, qué le vamos a hacer. Di la partida y los primeros insultos aparecieron en pantalla. Al principio eran bastante tímidos, generales, iban dirigidos al grupo. Luego, se fueron personalizando poco a poco y el tono se elevó. De pronto noté que los disparos iban certeros y que era momento de detenerlo si no quería abatidos. Lo divertido es que se quedaron con las ganas de seguir insultando. Pedían reiniciar el ejercicio. Pero no. Había sido suficiente. La idea era saber hasta qué punto (además del desfogue) este ejercicio nos ayudaba en lo que escribíamos. Un punto, creo que el más importante para quienes están interesados en la escritura, es que no podía insultar sin conocer realmente a la otra persona. Era necesaria saber deta...

Brújulas / hacia dónde vamos / venimos

Ahora ando metido en varias lecturas sobre el modernismo hispanoamericano. Por supuesto, en estas Primeras impresiones no pretendo definirlo. No lo haría por cuestiones de espacio y por muchas cuestiones más. Entra ellas, porque sus fronteras son cada vez más indefinibles y se va extendiendo temporalmente. Les recomiendo leer El proyecto inconcluso. La vigencia del modernismo, de Iván Schulman. Lo sí quisiera remarcar del modernismo es su rasgo de contradicción estética e ideológica. Ya a finales del XIX los escritores renegaban del romanticismo, del costumbrismo, del naturalismo, y del propio modernismo, y sin embargo todos ellos se apropiaban, consciente o no, de sus diversos recursos expresivos. Y un dato importante: todos o la mayoría se formaron en los medios de prensa. Si uno se pregunta qué pasa en estas épocas del naciente siglo XXI, no creo que distemos mucho de las ambigüedades modernistas. Los préstamos de la crónica, del ensayo y otros géneros para ser empleados en el cuent...

Le pot de chambre de la France

Esta semana, como la anterior, estamos bajo una lluvia permanente en Burdeos. para alguien que me viene de Lima y su tímida llovizna, lo de aquí le puede parecer un aluvión. Sin embargo no lo es tanto. Incluso ahora mismo hay un débil lluvia. Lo curioso es que, por razones académicas, estoy leyendo unos textos de Manuel González Prada de fines del XIX, y me topo con una cita de su esposa en la que recuerda su estancia, precisamente en esta ciudad. A ella le llamó la atención las lluvias de aquí; tanto que le divirtió cuando alguien le dijo que Burdeos era conocida como el pot de chambre de la France. Es decir, la bacinica de Francia. Y, bueno, allá voy ahora mismo. Debo hacer algunas compras.

En Lima, al fin.

Y bueno! Por fin llegó mi novela a Lima. Pensé que se convertiría en un libro fantasma, un espectro apenas percibido por personas dispuestas a estos encuentros paranormales. Curiosamente la noticia la supe por una cálida nota de Carlos Sotomayor en el Correo. Escribe CARLOS M. SOTOMAYOR. La memoria suele ser en ocasiones selectiva. Rescata del olvido aquellos sucesos que revisten gran significancia en nuestra muchas veces anodina existencia. Hace poco recordé un momento grato acaecido hace varios años. Me encontraba recorriendo los anaqueles de la librería El Virrey de San Isidro cuando reparé en un libro cuya cubierta me mostraba un lienzo en el que aparecían unos niños sentados en medio de la sala de un caserón antiguo. Se trataba de Retratos familiares , segundo libro de Ricardo Sumalavia. Y recuerdo que, tras adquirirlo, hallé entre sus páginas a un autor cuya sensibilidad encontraba cercana. Y recuerdo, como si apenas fuera ayer, el primer cuento, "Retorno", y una frase ...

generaciones y afinidades

Leí en la revista Quimera n° 298 una entrevista a Junot Díaz, autor de La maravillosa vida breve de Oscar Wao. Entre muchas cosas interesantes que dice, aquí quiero destacar una, en la que responde a la pregunta de si se siente integrante de alguna generación. Su respuesta fue: NO, EN ABSOLUTO. En la película Los siete samuráis, el personaje llamado Kikychiyo, interpretado por Toshiro Mifune, va por ahí con un papel en el que hay escritos un montón de nombres. El dice que son los miembros de su familia, pero ese papel se lo robó a un muerto. Yo creo que los escritores somos así, somos como Kikychiyo, vamos por ahí con un papel diciendo: yo pertenezco a esto o a lo otro… Pero en realidad es algo robado de un muerto. Nunca sabes quién te influyó, quién es tu padre o tu madre, literariamente hablando… No hacemos sino mantener sueños o mitos, en ese sentido… Yo a veces me siento cercano a escritores, pero no sé si me han influido o no… La frase me parece genial, pero aplicable a él. No sé ...

La unidad y el caos (a propósito de Que la tierra te sea leve)

Hace poco apareció en el periódico La Verdad de Murcia, una reseña, escrita por el poeta y crítico José Belmonte, a mi primera novela, Que la tierra te sea leve . Ya que este blog sólo es leído entre mis amigos (casi puedo decir: hola Pedro, hola Juan, etc.), quiero compartir este texto que, lamentablemente, no aparece en línea. ¿Alguien había pensado en serio que la literatura hispanoamericana se había ido definitivamente al traste? ¿De nada ha servido el magisterio de esos autores que en su día merecieron los más encendidos elogios? Hablamos, entre otros, de Julio Cortázar, Juan Carlos Onetti, García Márquez o Vargas Llosa. En un libro publicado a principios de los años setenta, Historia personal del Boom, su autor, el chileno José Donoso, en su capítulo final hablaba de todo lo que quedará con el paso del tiempo, cuando sean sometidas a un análisis más detenido y riguroso esas obras consideradas, acaso con cierta precipitación, como maestras. Y se refiere, asimismo, no sin cierta pr...

La jornada de la mona y el paciente

Este libro había aparecido el 2006 en México, pero solamente hasta hoy he podido conseguir un ejemplar. Y lo puedo decir sin empacho, el libro La jornada de la mona y el paciente , de Mario de Bellatin, es uno de sus mejores libros. Debo precisar que he leído también en otras oportunidades, reseñas, artículos sobre su obra, y todo me parece parcial, insuficiente. Es cierto que no necesariamente se puede pretender una crítica totalizadora, pero en el caso particular de los libros de Bellatin queda claro que es un absurdo pretenderlo. Todas las entradas a sus novelas tienden a decirte que es una entrada equivocada, que su narración es una no-narración, que sus definiciones son una no-definición, etc. (entiéndase al infinito o la nada). Pero el texto está allí, ante nosotros. Se ha construído a partir de imágenes o recuerdos que podrían ser falsos; de un pasado o una realidad que incluye sus propias fantasías o sueños como parte de su materialidad (tendríamos que decir también su no-mater...

Los cuentos de Thanassis Valtinos

Se supone que debería estar leyendo otros libros. Se supone que debería estar escribiendo otros textos. Pero no. Un amigo me prestó una breve antología de cuentos de un escritor griego: Thanassis Valtinos. La edición francesa se llama Accoutumance à la nicotine . Y se trata de una bella edición preparada por una pequeña editorial bordelesa, Finitude . El libro llegó a mis manos, lo empecé a leer y aquí me tienen: presentando a este autor y sus cuentos. En verdad no sé mucho de él. En una búsquedad rápida por internet no encontré ediciones en español. Lo que hallé es que, efectivamente, se trata de un escritor reconocido. No como los narradores Nikos Kazantzakis ni Vassilis Vassilikos, a quienes se pueden leer en diversas lenguas. Lo cierto es que se le conoce, principalmente, como el guionista de las películas de Theo Angelopoulos. Valtinos nace en 1932 en el Peloponeso y le tocó vivir casi toda la época convulsa de la invasión alemana, de la guerra civil, las persecuciones y tensiones...

Burdeles y aparecidos (versiones y dispersiones)

En el año 2004 publiqué un libro de ficción breve, Enciclopedia mínima . Como es natural, a algunos cuentos les tengo más cariño que a otros. Y no digo que me gusten más o que los crea de gran nivel (esto me recuerda cuando a un conocido escritor argentino le dije que me había gustado uno de sus cuentos. "Hermoso cuento, verdad?" fue lo que me respondió). Este no es el caso. Sólo que les tengo cariño por el momento particular de su escritura, por lo que me evocan de su proceso de gestación. Uno de esos cuentos se titula Burdeles y aparecidos y aparece en la sección llamada Prostitución sagrada . Alguna vez busqué entre mis cuadernos y encontré su primera versión, escrita con mi habitual mala caligrafía y los borrones y correcciones de siempre. Decidí escanearla y tenerla allí, guardada en un archivo. Ahora se me ocurrió ponerlo aquí, compartir su momento inicial, jugar a la crítica textual, que poco o nada puede hacer con los manuscritos actuales que pasan las correcciones ...

Finales falsos

Cuando uno escribe un microrrelato, siempre tiene la tentación de darle un final sorpresivo. Es lo que está más a la mano. Sin embargo, creo yo, hay que evitar caer en este recurso o tener bien en claro para qué lo usamos. Es común hallar cuentos en los que su desenlace, con un supuesto quiebre genial, se resuelve con un personaje que ha venido soñando todo lo narrado y su madre lo despierta para que vaya a la escuela o al trabajo, o que la gran batalla resultó ser la final de un campeonato local de fútbol, o que el ajusticiamiento o decapitación en realidad se trataba de una cebolla rebanada. Esto demuestra, obviamente, poco oficio o menos ingenio o simple pereza en su autor. El final sorpresivo no debe verse como el recurso decisivo para el buen funcionamiento del cuento, y en especial del breve; pues su lectura se reduciría terriblemente a un banal efectismo. Este final debe ser un elemento más en el texto. Su efecto debe residir en ser un falso final; que el lector crea, por un mom...

¿Quién es más grande que Monterroso?

En un terrible afán, propio de estos tiempos, muchos escritores de microficción se suman a la competencia (no a la de ser competentes , sino más próximos a los caballos en los hipódromos). El objetivo: quién escribe el microrrelato más corto (se entiende que ingenioso, bueno, perfecto, la suma y resta de todos los escritos anteriormente). Competencia y meta absurdas, sin lugar a dudas. Debería de quedarnos bien en claro que nadie puede ser más pequeño que el dinosaurio ni más grande que Monterroso.

Iván Thays finalista del Herralde

Hace dieciocho años comíamos todos los sábados un plato de lomo saltado en el restaurante Cocoon. Este era un lugar pequeño y ya no existe. Se hallaba en plena Diagonal de Miraflores. Llegábamos allí luego de trabajar toda la mañana en el Museo de Arte de Lima. Durante la comida, Iván contaba muchas historias, que podrían ser de sus lecturas, sus proyectos, lo que le acababa de suceder o todo junto. Y reíamos mucho: de sus lecturas, de sus proyectos, de lo que le acababa de suceder, de todo junto. Eso sucedía todos los sábados, antes de ir a las reuniones del Grupo Centeno. Allí, seguimos riendo.

Halloween en Burdeos

Vivo en una zona de edificios en los que más abundan los jubilados. Esto ha permitido que haya un mejor contacto con los vecinos, pues tienen tiempo y necesidad de conversar con los demás. Claro, esto no siempre es así. Hace poco leí una crónica del gran escritor colombiano Santiago Gamboa en la que cuenta que una anciana vive encerrada por años en su piso parisino. Mis vecinos son algo más sociables, pero acabo de comprobar que son poco dados a los cambios en el mundo. Halloween, por ejemplo, lo han venido a descubrir cuando mi pequeña hija se apareció ante sus puertas para pedirles caramelos. Mi pequeña volvió a casa contenta pero agotada. Tuvo que explicarles a casi todos qué era "Halloween". Una mujer le dijo que era turca pero que igual le daría caramelos. Otro anciano tomó de la canastilla de mi niña un par de chocolates y luego le dio un euro. Otra preguntó si era posible hacer todo esto pero sin tocar la puerta y sin que él los tenga que atender. Uno más, un antiguo b...

¿A qué asociación vas?

Hace unos días ya hablé de los nuevos hábitos franceses a propósito de la las leyes que prohiben fumar en espacios públicos. Bueno, pues a esos nuevos hábitos hay que sumar los antiguos, en particular lo referido a las asociaciones. Son innumerables y hay para todos los gustos. Pero vayamos por partes : ¿qué busca una asociación? Podríamos encontrar muchas razones filantrópicas, que serán ciertas, como las que ayudan a la insertación de los inmigrantes en la sociedad francesa, las que protegen la naturaleza, las que promueven la cultura y las demás. El tema es que detrás de todo esto, percibo, están las desesperadas ganas de conocer gente, de evitar la despiadada soledad que ha venido como consecuencia de su tan reclamada independencia. La lógica es sencilla: si no tienes amigos, anda a una asociación. En éstas suele haber buen ambiente. También hay las que sirven para encontrar pareja. Un día, mientras le mostraba la ciudad al escritor Jorge Eduardo Benavides, quien vive en Madrid, y,...

Nubes

No es novedad que las relaciones entre las personas cambien a la más mínima ley, capricho, o avance tecnológico. Desde no hace mucho se puso en práctica en toda Francia el no fumar en lugares públicos. Al principio fue la locura. Y era de entenderse. La mayoría de franceses fuma a rabiar. Incluso, a pesar del precio de los cigarrillos, muchos prefieren bolsas de tabaco, filtros y papel y se ponen a armarlos ellos mismos. Claro, en esto no está sólo el vicio de fumar, sino también el toque del nuevo joven urbano. En fin, lo cierto es que les tocó a los fumadores excluirse de los demás. Para los que no fumamos mucho o casi nada, da gusto entrar a un bar, tomar unos tragos y salir sin apestar a tabaco (de todas las calidades). Todo va bien hasta aquí, o quizás no si cambiamos de perspectiva. Pues he notado, pasado los meses, que esta ley les ha caído de maravillas a los antiguos fumadores solitarios. Ahora se concentran en las entradas de los bares y restaurantes, intercambian sonrisas, h...

El ratón latinoamericano

Vivir en Francia me ha enseñado muchas cosas. Por supuesto, no pretendo decir todo lo que aprendí. Ya lo iré filtrando poco a poco. Lo que sí quisiera destacar es la visión que tienen algunos franceses, y podría extenderlo a los europeos en general, de la América Latina. En particular en el medio académico. Me ha sucedido encontrarme con profesores que no aceptan ningún matiz en su postura sobre AL, ningún cambio en lo que fue y será su tesis doctoral. Estas personas se han construído una América a su medida e imparten cátedra de ello, organizan congresos, publican libros, etc. Y lo más curioso es que quieren en AL se hagan los cambios que no son capaces de hacer en sus propios países. Somos su objeto de estudio, su ratón de laboratorio, y los ratones no se quejan ni argumentan en contra. Hablan de AL con tal vehemencia que me hacen dudar de si realmente vengo de Perú o si he vivido en una búrbuja. Y no digo nada sobre su opinión del Che. Es casi Dios. Tanto que si el Che reviviera pre...

Tiempos idos

Regularmente doy vueltas por los estantes de la biblioteca para descubrir algunos libros nuevos, echar una mirada a los que no les hice caso antes, reencontrarme con los autores que siempre me han fascinado. Acabo de dar una de esas vueltas y lo que me encontré me ha sorprendido. Leí la contraportada de una novela peruana en una edición española y, sin ningún asomo de arrepentimiento, puede afirmar que no leeré más. Espero que me den la razón luego de mostrarles unas líneas de la presentación de la novela. Si no me dan la razón, pues creo que seriamente debo replantearme muchas cosas. Lean : « A finales de los años cincuenta Hilda, una joven de origen humilde, entra a trabajar como sirvienta en la casa del hacendado Ignacio Cáceres en Arequipa. Al poco tiempo es seducida por su patrón, que aprovecha hábilmente su ingenuidad ante el poder y el dinero. Olivia, la hija de Cáceres, está convencida de que el mundo le pertenece por derecho propio, pero sale perdiendo al tratar de imponer sus...

ombligos

Bueno, luego de un largo viaje y distanciamiento de cualquier cibercafé y computadoras de amigos, vuelvo, sólo con unas líneas, a este blog. Y vuelvo con noticias pasadas, con periódico viejo, con almanaques que sólo sirven para decorar los refrigeradores y la parte trasera de algunas puertas. Me refiero al premio Nobel de literatura otorgado este año a Jean-Marie Gustave Le Clézio. Casi todos los comentarios han ido en contra de la calidad del premiado y, a lo sumo, hay uno que otro con tono perdonavidas. Yo no entiendo de dónde viene la decepción. ¿Son ingenuos o qué? Por un lado están los que siempre reniegan de este premio y lo desacreditan. Y sí, más suman los errores que los aciertos entre los premiados. Y si es así, para qué seguir prestándole atención. Ni el propio Le Clézio se lo toma en serio. También están los otros, los que dicen que nadie conoce a Le Clézio porque “ ellos ” no conocen a Le Clézio. El ombligo de estos hombres debe estar amarillo del uso. ¿Conocían éstos a I...

Hipocondríacos

El resfrío sigue, mi garganta se ha visto afectada por las dificultadas respiratorias y leo Vidas perpendiculares de Alvaro Enrigue. Ya antes indique cómo mi estado de salud condiciona mis lecturas y viceversa. Eso de somatizar todo lo que uno lee es tremendo. Uno se vuelve una suerte de hipocondríaco literario. Lees unas líneas e inmediatamente gritas: "Eso lo viví yo también!!"o "pero eso me está pasando". Y hay que tener cuidado con lo que uno lee, si no vean al Quijote o Madame Bovary y tantos más. Se imaginan qué sucedería si estás en esas etapas de hipocondría literaria y te nombran miembro de un jurado de relatos eróticos. Definitivamente ese miembro terminará exhausto. Y que ni vaya a la premiación del concurso; no quedaría alma en pie ni sentada). Bueno, se suponía que hablaría de Vidas perpendiculares . Si la han leído, ya pueden imaginarse en qué situación me encuentro. Lo mejor será que espere el paso de la enfermedad y retome el comentario de esta nove...

Lecturas afiebradas

He leído en muchas entrevistas a escritores que durante su infancia ellos tuvieron un contacto pleno con la lectura en largos periodos de convalecencia. Lo que siempre me he preguntado es si ese periodo de salud quebrada no influía en sus lecturas; y lo contrario también, si sus lecturas no afectaban su restablecimiento. Yo recuerdo tres momentos precisos en los que la lectura de algún libro -mientras padecía una fuerte gripe o algún tipo de infección estomacal, digamos- me afectaba tremendamente. El primero fue en la adolescencia, esa tarde había leído cuentos, ya no sé cuántos, de Antón Chejov. Y, como es lógico cuando hay infecciones, las fiebres vienen por la noche. Pues bien, esa noche, entre escalofríos y alucinaciones, me veía en pueblos rusos, como si asistiera a un desfile de condenados. Sin embargo, entre ese mar de gente, de pronto aparecía un rostro núbil, de belleza pueblerina (cuándo habré visto yo pueblos rusos del XIX), que me enternecía. La segunda vez fue en los años ...

En el tejado

Acabo de leer un libro de cuentos de Russel Banks. Viviendo donde vivo, Burdeos, sólo encontré una edición francesa. No tengo ni idea de si hay una versión en español. En inglés, el libro lleva por título The angel on the roof . La versión francesa, L’ange sur le toit . Literal y exacto. Allí, entre todos los cuentos, me fascinó el llamado “ Djinn ”. Este cuento trascurre en la ciudad de Gbandeh, en la Républica Democrática de Katonga, en el oeste africano. El narrador es un americano, empleado de una empresa de sandalias que tenía su fábrica en esta ciudad. Este, mientras pasaba algunas temporadas de trabajo en Gbandeh, sólo quería cumplir con su misión y hacerse de una rutina entre el hotel y un restaurante del centro de la ciudad. Sin embargo esta rutina se vio quebrada por la presencia de un loco vagabundo, Djinn, conocido por los alrededores, pero que, una cierta noche, dio de gritos al asustado narrador. Este personaje no quiso volver más a este restaurante y trató de rehacerse e...

En las llamas de la poesía

Admito inmediatamente que el título de este post es ridículo aquí y en las antípodas (ustedes ponen el aquí y su respectiva antípoda), pero es el que mejor le viene a una anécdota banal que les quiero contar brevemente. Hace unos días estuve en un café del centro de Burdeos con unos amigos. En realidad, el café se encuentra dentro de una antigua iglesia que ahora funciona como un multicine. Sin lugar a equivocarme puedo afirmar que pasan películas excelentes, con unos ciclos que rara vez se pueden ver en salas de otros países, y que organizan debates muy estimulantes. No es extraño entonces que el café de este cine tenga un aire bastante intelectual -así existan corrientes anti-intelectuales en el mundo-. Asistí al café porque, entre otras cosas, un grupo de amigos me anunció que también vendría un poeta de Québec, de paso por esta ciudad. Nadie lo conocía de nada; apareció invitado por una amiga de este poeta que afirmaba, y confirmaba, su calidad poética. A poco de saludarnos, nos re...

Condicionales y alternativas

1. Si la niña le lanzó la pequeña pelota a su madre y ésta le fue devuelta con una sonrisa cuarenta años después, 2. Si aquel joven, mientras sujetaba el rostro de su amada, era poseedor de tal energía, ilimitada e inmerecida, 3. Siempre y cuando sus ojos sigan el trayecto del vuelo del halcón hacia él y no se atreva a cerrarlos, Si buscas un consecuente a estos condicionantes : a) podrías satisfacer a tu razón b) podrías satisfacer a tu gramática c) podrías terminar un cuento (de los que satisfacen a la razón y la gramática) d)

Email desde Burdeos

Los de la revista Quimera, en Barcelona, tuvieron la gentileza de invitarme a participar de una sección llamada Email desde XX. Pues bien, para el número del mes septiembre les envíe el siguiente texto: Mi refugio es aquél Madame Laforet me dijo que uno de sus primeros recuerdos de la guerra, la Gran Guerra, la segunda, para que no cupiera dudas, ya que ella había nacido sólo poco después de la primera guerra, era el de un bombardeo a Burdeos a cargo de los aliados. No mucho antes la ciudad había sido nombrada la nueva capital de Francia –en la que duró dos semanas-, albergado al general De Gaulle y algunos de sus ministros y luego el escenario de la huida de todos ellos ante la inminente ocupación alemana. Aquel día, aletardos por los altavoces, prácticamente toda la ciudad se refugió en los bosques que rodeaban la ciudad. Fueron pocos los que se sentían seguros en los refugios de Allée de Tourny, en pleno centro y a escasas calles de la nueva administración nazi. La imagen que ella r...

De la A a la Zeta

Cuando me han preguntado por mis primeras lecturas, las infantiles, por aquéllas que han ayudado a mi formación literaria, siempre he respondido títulos de novelas, como El principito de Antoine Saint-Exupéry; libros de cuentos, como Agua de José María Arguedas, o enciclopedias juveniles como El tesoro de la juventud o Lo sé todo. Y hablé de estos libros porque todos ellos, como tantos otros, los hallé en la biblioteca de la casa de mi cuñado. Los libros pertenecían al suegro de mi hermana, y tanto este señor como yo fuimos los únicos en saber el lugar de cada ejemplar, incluso jugaba a que me dijeran un título y yo, con los ojos cerrados, señalaba la posición en el estante del libro requerido. Es obvio que una respuesta como ésta me pinta como un niño bien educado, con lecturas convenientemente escogidas y una sensibilidad tempranamente estimulada para internarme en el mundo de la ficción. Todo esto es cierto, pero no completo. Sucede que nadie me preguntó antes cuál fue la razón por ...

Delfín

Cuando al fin pudo ser admitido en el grupo de boys scouts, no se imaginó la enorme verguenza que sentiría al tener que gritar, junto con otros cinco muchachos en pantalones cortos, el lema de su patrulla: ¡cri, cri, cri! Su incomodidad ni siquiera disminuyó al observar cómo los otros integrantes de las demás patrullas lanzaban aquellos gritos ridículos una vez que sus respectivos guías les daban el tono de lema: ¡Patrulla Leones, descanso, alerta, lema! Y lo mismo con la patrulla Tigres, Osos, Águilas, Tórtolos y otros animales que seguramente hubieran estado mucho mejor que pertenecer a la patrulla Delfines. No tuvo opción. Aquella patrulla era la que menos integrantes tenía y un muchacho de once años le venía bien. A los quince podría llegar, incluso, a ser jefe de patrulla. Eso le dijo el jefe del grupo al darle la bienvenida, y él se lo creyó. Hasta el momento de su llegada estuvo muy entusiasmado. Era lo que quería. Deseaba tener una camisa llena de insignias y usar una pañolet...

Microfictions

Hace ya algunos post hablé de Régis Jauffret. Poco antes de enterarme de la aparición de su libro Microfictions , muchos amigos aquí en Francia me decía que el microcuento (ficción breve) no tenía mayor acogida. A lo sumo, los carnets era lo más tolerado (y practicado). Sin embargo este enorme libro, que contiene quinientas historias, vino a quebrar estas afirmaciones y a tratar de crear cierta tradición. Y creo que es más saludable hablar de "crear una tradición" antes de "imponer una moda". Y no se crea que es camino fácil. La edición que tengo, por ejemplo, anuncia este libro como una novela. Hecho meramente editorial, claro. Tratan de que este libro tenga el aura de La vie mode d'emploi de Pérec. Pero son libros con propuestas diferentes. Aquí les dejo con la versión libre de uno de los cuentos de Régis Jauffret. Alzaheimer insonorizado El neurólogo me confirmó esta tarde que yo padecía la enfermedad de Alzheimer. El me prescribió unos medicamentos que ret...

Expresión eslovaca

Una amiga eslovaca, la primera que veía en mi vida, me contó que había huido de su país. Fue más específica aún: me dijo que abandonó a su familia porque su padre quería casarla con un hombre, un anciano adinerado que no dejaba de acosarla. Una historia muy común, pensé (pero no se lo dije). En realidad no le dije nada porque a duras penas lograba entenderla en un francés recién aprendido. Agregó, esta vez bajando la voz, que tuvo que matarlo. No entendí si se refería a su padre o al anciano. No se lo pregunté. Me quedé observándola, a la espera de que una mueca, una sonrisa, cualquier gesto, me revelará que se trataba de una broma. Su rostro permaneció con la misma expresión, entre triste y resignada. Sólo entonces me animé a preguntarle como se decía en su lengua : “¿tu padre te quería? ” Ella se irguió y dijo algo verdaderamente impronunciable. Me aclaró que así lo solían decir en su país. Luego me enseñó a decir “gracias” en eslovaco. No sé para qué; ya no tengo a quién decírselo.

Amigos y escritores

Hay un libro aparecido en 1998 del que, confieso, no tenía noticias. Y es un libro maravilloso para todos los que seguíamos -y seguimos a pesar de todo, la muerte incluso- a José Donoso. Hablo de un libro que recupera gran parte de su producción periodística. Se llama Artículos de incierta necesidad. No sé si este libro tuvo una difusión más allá de Chile. Y si no la tuvo, nunca es tarde, señores editores. En su lectura tuve casi el mismo placer que experimenté cuando leí su Historia personal del boom. Libro que recomiendo a todos, en particular a los aspirantes a escritores. Lo que me sorprende, y me encanta, es encontrar que el tema de la amistad aparece en muchos de sus artículos. Inclusive reitera anécdotas, como la referida a la muerte de Rubén Darío, en la cual cuenta que Valle Inclán deambulaba por las calles, llorando, lamentando la muerte del poeta y repitiendo como una letanía que ya no iba a tener a quién leerle sus manuscritos. También habla de las cotidianas visitas y pase...

Paul Auster y la traducción

Los lectores de Paul Auster saben del interés de este escritor por la cultura francesa. Saben, igualmente, que escribió poesía. Sin embargo poco se sabe de su relación con la traducción. Encontré la versión francesa de una entrevista a propósito de este tema hecha por Stephen Rodefer en 1985. Como sé que puede interesarle a más de uno, me aventuré a una retraducción. STEPHEN RODEFER.- ¿Cuándo comenzó a hacer traducciones? PAUL AUSTER.- A los diecinueve o veinte años, cuando era estudiante en Columbia. En la clase de francés nos hacían leer una serie de poetas –Baudelaire, Rimbaud, Verlaine- y yo lo hallaba apasionantes, aunque no siempre los comprendiera. El hecho de que fuesen extranjeros me intimidaba –como si una obra escrita en otra lengua hasta cierto punto no fuera real- y no fue más que intentando trasladarlos al inglés que yo comencé a entenderlos. En ese momento, se trataba para mí de una actividad estrictamente privada, de un método gracias al cual yo comprendía mejor lo que ...

Son unos genios

Me entero que en la reciente emisión de La Grande Librerie , dirigida por François Busnel, el escritor Régis Jauffret, autor de la reciente novela Lacrimosa , ganador el año pasado del premio France-Culture-Télérama por su libro Microfictions y gran desconocido en español, se refirió al autor francés que más libros ha vendido en los últimos tiempos: Marc Levy. Dijo que la labor de escritores como él era encomiable, que gracias a sus libros los franceses prefieren ir a las librerías antes que quedarse en casa frente a sus televisores. Para muchos escritores, digamos que serios o con proyectos que van más allá que la venta de sus propios libros, les ha quedado claro que el gran sistema editorial se sostiene económicamente por los autores best-sellers, por sus novelas que poco exigen y mucho entretienen al lector. Por ello ya no reniegan de éstos; por el contrario, están agradecidos y se permiten halagos irónicos. Los escritores de best-sellers, pues, han derivado para muchos en un mal ...

Mímesis

al blogger Los encontré practicando boxeo en el estacionamiento. Pocos metros antes de poder verlos, todavía caminando por la acera, podía oír los golpes y los resoplidos. Cuando llegué frente a ellos, no se detuvieron. Debí suponer que se encontraban concentrados en su deporte; su transpiración delataba que lo venían haciendo desde hacía buen rato. Sin embargo me incomodó que no se detuvieran o al menos me dijeran algo, un mínimo gesto de saludo. Nada. Por el contrario, me pareció notar en sus rostros un aire de molestia. No una molestia por sentirse observados, sino una que provenía de ser precisamente yo quien su único público. Traté de descubrir en sus miradas la complicidad para dejarme ajeno a su juego, o a su combate -lo mismo daba-. Pero no. Ellos no demostraban ninguna complicidad; más aún querían hacerse daño. La intensidad de los golpes fue en aumento; el esfuerzo, mayor. llegué a pensar, incluso, que veían mi rostro en el adversario; mis facciones repetidas en ambos y las c...

Los novísimos y la novela francesa

Como es natural en Francia, en los medios literarios se habla de la rentrée 2008. Seguramente hay grandes novedades como también enormes decepciones. Y me parece bien que así sea. Significa que más allá de lo que digan los medios y la crítica, al fin y al cabo cada libro tendrá sus lectores con sus respectivas opiniones. Por supuesto, a todos nos gusta que nos recomienden libros y eso es lo que hace hoy Le Figaro Littéraire al presentar a diez escritores que acaban de publicar sus primeras novelas. Dicen que esta selección (siempre arbitraria, inevitablemente) la hicieron entre un grupo de 91 escritores. Esto lo hacen cada año y nos llevaría a suponer que la novela francesa está muy productiva. Sin embargo, desde hace algún tiempo más de un crítico ha anunciado la muerte de esta literatura, especialmente en Estados Unidos. Bueno, dentro de Francia también se ha dicho esto (están las afirmaciones, entre otros, de Tzetvan Todorov y Dominique Fernández, en La Littérature en péril y L’Ar...

Los Palma: padres e hijos

Poco antes de venir a Burdeos, me pasé unos meses visitando regularmente la Casa Museo Ricardo Palma. Es indiscutible que hay un gran interés de parte de los especialistas y lectores comunes por la obra y la vida del reconocido autor de las Tradiciones peruanas; pero en este caso, yo no iba a su Casa-Museo por él, sino por lo que de su hijo aún restaba dentro de este lugar. Por aquel entonces se me había encomendado preparar una edición de la prosa de ficción de Clemente Palma y yo ya la tenía prácticamente lista. En el Perú se sabe muy poco de este escritor. Por las lecturas obligatorias de la escuela se conoce su cuento Los ojos de Lina y su predilección por el cuento fantástico; se sabe que desdeñó la poesía de César Vallejo y que fue un crítico bilioso, y que fue un racista desembozado. Lo que descubrí en la Casa-Museo de su padre fue un puñado de cartas que se escribieron mientras Clemente vivía en Barcelona. Eran los primeros años del siglo XX y Clemente Palma era un claro ejempl...