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¿A qué asociación vas?

Hace unos días ya hablé de los nuevos hábitos franceses a propósito de la las leyes que prohiben fumar en espacios públicos. Bueno, pues a esos nuevos hábitos hay que sumar los antiguos, en particular lo referido a las asociaciones. Son innumerables y hay para todos los gustos. Pero vayamos por partes : ¿qué busca una asociación? Podríamos encontrar muchas razones filantrópicas, que serán ciertas, como las que ayudan a la insertación de los inmigrantes en la sociedad francesa, las que protegen la naturaleza, las que promueven la cultura y las demás. El tema es que detrás de todo esto, percibo, están las desesperadas ganas de conocer gente, de evitar la despiadada soledad que ha venido como consecuencia de su tan reclamada independencia. La lógica es sencilla: si no tienes amigos, anda a una asociación. En éstas suele haber buen ambiente. También hay las que sirven para encontrar pareja. Un día, mientras le mostraba la ciudad al escritor Jorge Eduardo Benavides, quien vive en Madrid, y, luego de un par de cognacs, vimos a través de unas enormes ventanas el interior de un café. Fijando la mirada, que es lo que hicimos, descubrimos que había una mesa repleta de personas tejiendo a crochet. Hablo de personas entre 25 y 40 años, hombres y mujeres, charlando, compartiendo miradas, sonrisas y consejos para el tejido. Inmediatamente Jorge y yo miramos por los alrededores para encontrar alguna respuesta y ésta apareció en forma rectagular, una pizarra, que indicaba las actividades de la Asociación de Tejedores a Crochet de Burdeos. « Mira, tú! », me dijo Jorge. « Mira, pues! », le di por respuesta. Las cosas que pasan al otro lado de la frontera.

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