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Hipocondríacos

El resfrío sigue, mi garganta se ha visto afectada por las dificultadas respiratorias y leo Vidas perpendiculares de Alvaro Enrigue. Ya antes indique cómo mi estado de salud condiciona mis lecturas y viceversa. Eso de somatizar todo lo que uno lee es tremendo. Uno se vuelve una suerte de hipocondríaco literario. Lees unas líneas e inmediatamente gritas: "Eso lo viví yo también!!"o "pero eso me está pasando". Y hay que tener cuidado con lo que uno lee, si no vean al Quijote o Madame Bovary y tantos más. Se imaginan qué sucedería si estás en esas etapas de hipocondría literaria y te nombran miembro de un jurado de relatos eróticos. Definitivamente ese miembro terminará exhausto. Y que ni vaya a la premiación del concurso; no quedaría alma en pie ni sentada).
Bueno, se suponía que hablaría de Vidas perpendiculares. Si la han leído, ya pueden imaginarse en qué situación me encuentro. Lo mejor será que espere el paso de la enfermedad y retome el comentario de esta novela. Lo que quisiera adelantar es que estoy seguro de que Alvaro Enrigue se ha divertido hasta el empacho escribiendo esta notable novela. "Igualito me he sentido yo".

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