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Son unos genios

Me entero que en la reciente emisión de La Grande Librerie, dirigida por François Busnel, el escritor Régis Jauffret, autor de la reciente novela Lacrimosa, ganador el año pasado del premio France-Culture-Télérama por su libro Microfictions y gran desconocido en español, se refirió al autor francés que más libros ha vendido en los últimos tiempos: Marc Levy. Dijo que la labor de escritores como él era encomiable, que gracias a sus libros los franceses prefieren ir a las librerías antes que quedarse en casa frente a sus televisores.
Para muchos escritores, digamos que serios o con proyectos que van más allá que la venta de sus propios libros, les ha quedado claro que el gran sistema editorial se sostiene económicamente por los autores best-sellers, por sus novelas que poco exigen y mucho entretienen al lector. Por ello ya no reniegan de éstos; por el contrario, están agradecidos y se permiten halagos irónicos. Los escritores de best-sellers, pues, han derivado para muchos en un mal necesario. Se les tolera. Se dice que hay lectores para todos. Ahora bien, esto me suena a un tono perdonavidas. Un tono así para el escritor de best-sellers y para su lector. De este último he escuchado varias descripciones: lector poco entrenado, poco exigente, lector de aeropuertos, lector que solo la quiere pasar bien. Sin embargo, cuando me ha tocado conversar con algunos lectores de estas novelas, parece que hubieran leído El Quijote (es sólo una imagen, pues no han leído El Quijote). Su entusiasmo es increíble y no dan muestras de que se hubieran esforzado poco en su lectura. No. Han realizado su máximo esfuerzo.
Hasta aquí, alguien podría recriminarme por sugerir que me estoy refiriendo a un lector tonto, que no se entera de nada. Y que habría otro, el inteligente. Pues sí: hay lectores tontos e inteligentes, y una amplia gama entre uno y otro. Claro, esto se da en cuanto al nivel de los lectores, pues si hablamos del ámbito de las finanzas, la relación se invierte. Ya sabemos quienes son los que tienen mayor poder adquisitivo y sostienen el mercado editorial.
Y para tranquilizar a los que se inquietan: sí, hay excepciones.

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