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Brújulas / hacia dónde vamos / venimos

Ahora ando metido en varias lecturas sobre el modernismo hispanoamericano. Por supuesto, en estas Primeras impresiones no pretendo definirlo. No lo haría por cuestiones de espacio y por muchas cuestiones más. Entra ellas, porque sus fronteras son cada vez más indefinibles y se va extendiendo temporalmente. Les recomiendo leer El proyecto inconcluso. La vigencia del modernismo, de Iván Schulman.
Lo sí quisiera remarcar del modernismo es su rasgo de contradicción estética e ideológica. Ya a finales del XIX los escritores renegaban del romanticismo, del costumbrismo, del naturalismo, y del propio modernismo, y sin embargo todos ellos se apropiaban, consciente o no, de sus diversos recursos expresivos. Y un dato importante: todos o la mayoría se formaron en los medios de prensa.
Si uno se pregunta qué pasa en estas épocas del naciente siglo XXI, no creo que distemos mucho de las ambigüedades modernistas. Los préstamos de la crónica, del ensayo y otros géneros para ser empleados en el cuento y la novela modernistas, esa hibridación, no sólo se dio porque estos géneros literarios se estaban gestando, sino también porque respondían a los requerimientos de una lectoría variada y compleja. Pienso que los textos híbridos que ahora hallamos en tantos escritores latinoamericanos, no sólo se nutren de tradiciones en otras lenguas, lo cual es válido y sano, sino que también estas formas se han podido desarrollar porque ya existía una tradición que las respaldará.

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