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Mostrando las entradas de 2009

Un museo

Paseando por la librería Mollat, seguramente una de las librerías más impresionantes de Francia, vi un libro que atrajo de inmediato mi atención. Se trataba del Musée Invisible , preparado por Nathaniel Herzberg. Un libro que se anunciaba algo así como “las obras maestras que no se volverán a ver”. Cómo no habría de atraer el interés de los demás. Lo particular de estas obras maestras es que todas ellas han sido robadas o destruidas a lo largo de la historia, y como único testimonio de su existencia sólo quedan algunas fotos de ellas y mucha información sobre el contexto de sus desapariciones. Al final, incluso, hay un breve catálogo de los ladrones de arte más famosos. Uno de ellos, creo que el más joven de la historia, murió al poco de su robo de un fulminante y extraño cáncer de piel.

Lo que somos

En la ciudad era conocida como Nilda. Bueno, decir en la ciudad es una exageración. Lo cierto es que ser puta aquí le brindaba otra categoría. Las mujeres –nuestras mujeres, estaba a punto de decir, pero yo no tengo ninguna- cada vez que pasaban junto a ella la saludaban y le preguntaban qué tal iba la jornada. Incluso una que otra se detenía a platicar con ella. ¿De qué hablan?, nos preguntábamos nosotros. Por supuesto, ninguno se atrevía a interrumpirlas y poco o nada es lo que se podía obtener después. Los días pasaban de esta manera y a veces podíamos ver a alguna mujer encargando a su niña con Nilda, mientras éstas se iban a hacer las compras. Una que otra vez era Nilda quien pedía a estas niñas, las más grandes, que les dijeran a sus clientes que volvía pronto, que sólo se iba a los servicios. Las niñas lo repetían tal cual y nosotros dábamos una vuelta por las calles hasta que ella regresara. Un día encontré a mi madre dando el mismo recado a los otros. Qué iba yo a acercarme. P...

Aquellos vientos

Nunca se nos hubiera ocurrido llamar vientos huracanados a lo que para nosotros, de toda la vida, eran nuestros Vientos de Eliana . Y no era cuestión de ignorancia. Nada de eso. Simplemente que nadie pensó que lo propio de nuestros vientos, tan ligados a la historia de Eliana, pudiera corresponder a un fenómeno común en otras latitudes. Era absurdo siquiera imaginarlo. Con lo que nos costó hacerla nuestra, con lo difícil que fue que ella aceptara representar, y ser, estos vientos. No es poca cosa lo que conseguimos con ella. Claro, todo tiene un coste; y uno tiene que aguardar dentro de este refugio, por días quizás, a que la furia de Eliana termine por aplacarse y nos perdone.

Bajo las aguas y bajo el cielo

Fue aceptada en casa de su hermana con la condición de mantener cierto recato. Además de su marido, en esa casa se alojaban sus tres cuñados, muchachos cuya febrilidad había que amenguar con duchas frías, que no duraban más de tres minutos, pues luego se habituaban a esa temperatura y ya sabemos lo que pueden pasar bajos estas aguas del Todopoderoso. A aquella muchacha le quedó clara la advertencia y siguió al pie de la letra todo lo aconsejado. Es más, primero se recogió el cabello, luego se lo cortó casi al ras de la nuca, y uso ropas holgadas, pantalones de tela ríspida y color desagrables. Hasta se podría decir que parecía un muchachito más de aquella casa. En el periodo Edo, a mediados del XVII, en el Japón prohibieron actuar a las mujeres en las obras del teatro kabuki, puesto que los samurais se agarraban a sablazos entre ellos para ganarse el amor de una de ellas. En su lugar fueron muchachillos quienes representaron los roles femeninos. Como es sabido, los samurais no disminuy...

Viaje en bus

Suelo dar un curso de español en el Ateneo de Burdeos, en pleno centro de la ciudad, un par de veces por semana. Sin embargo, dado que el gobierno francés ha dispuesto un plan de vacunación de prevención contra la Gripe A –lo que redunda en que algunos, muy pocos, se llenarán los bolsillos de dinero-, el Ateneo se ha convertido en base de operaciones de este supuesto salvataje médico y yo me he sido desplazado a una recóndita sala de clases a las afueras de la ciudad. Casi casi como si fuera yo el portador de la Gripe A. En fin, el hecho es que ahora debo realizar un trayecto infernal para llegar de casa a esta sala de clases. Mínimo dos cambios de autobús y un tranvía. Y todo esto a las 5 de la tarde. Como digo, ya de por sí esto es infernal, pero el otro día se sumó, a causa de la lluvia, un retraso en todos los autobuses y el corte de servicio en algunos tramos de la línea del tranvía genial. Sólo esto faltaba, me dije. Intenté cambiar de ruta, hacer otras conexiones, y fue peor. Ya...

Mi amigo en el Haití

Regreso al blog luego de unas vacaciones. Y regreso con un texto que acaba de aperecer en el blog de la revista digital El Hablador. Este pertenece a mi gran amigo Carlos Calderón Fajardo. Lo copió tal cual, con las autorizaciones debidas. Conversación con un filósofo francés en el Haití Lo conocí a través de un amigo común que me envió un correo desde Francia pidiéndome que lo recibiera en Lima. Es filósofo, y no sabe una palabra de español. En el correo mi amigo me indicaba el teléfono de un hotel de Miraflores. Lo llamé y cuando el filósofo se percató de que yo hablaba francés sentí que le volvía el alma al cuerpo. Su voz sonaba joven y amable. Nos citamos para vernos en el café Haití, Haití como el país, le dije al francés, pero no tiene nada que ver con Haití. Llegué unos minutos más temprano al lugar de la cita; el Haití estaba a medias desierto a las cuatro de la tarde. Yo no tenía más referencia de él que un pequeño detalle, él me lo dijo, que tenía una barba negra con algunas ...

cuestión de manos

Hace unos pocos días, en los últimos que utilice una férula para proteger mi mano derecha, un amigo francés me preguntó qué tal iba. "Mejorando de a pocos", le respondí. Luego agregué que lo más complicado es escribir. "Pero utiliza la mano izquierda", me dijo él. Le dije que eso intentaba. En todo caso, con un teclado no tan duro, me defendía bien a la hora de redactar algunos textos breves. Quisé hacer una broma con ello -quizás lo dije, ya no recuerdo-, pero él se quedó en silencio. A poco me dijo: "desde ayer yo hago todo con la mano izquierda". De buenas a primeras no entendí a qué se refería. Sólo atiné a ver su mano derecha para verificar si tenía algún vendaje o férula como la mía. "Ahora escribo y hago todo, absolutamente todo, con la mano izquierda", insistió. Lo dijo con cierto orgullo, al menos eso creí ver detrás de su sonrisa. Enseguida empezó una explicación en la que precisó que, como se acababa de separar de su mujer, había decid...

Modiano, dossier

Hoy acaba de aparecer una nueva entrega de Le Magazine Littéraire y, para mi sorpresa, en este número hay un dossier dedicado a Patrick Modiano. Lo compré de inmediato y lo estoy leyendo con mucho placer. Y hay, para sus seguidores, una entrevista imperdible, realizasa por Maryline Heck. Por eso decidí, para compartirla con ellos, y con ustedes, traducir a la volada, algunos fragmentos. Aquí va: De lejos, Un pedigrí ha significado un giro en su obra: usted publica por primera vez un libro estrictamente autobiográfico, en el cual revelaba frontalmente ciertos elementos de su vida que aparecían de una manera velada en sus novelas (…) Yo hubiera creído que el rizo estaba rizado, que estaba liberado de ciertas cosas, pero la idea de que uno puede pasar a otra cosa es un poco una ilusión. Somos prisioneros de nuestro imaginario, como somos prisioneros denuestra voz. Lo que es terrible. Yo siempre tuve la impresión de escribir el mismo libro. Un pedigrí se refracta en los otro...

mi mundo un poco más

Hay gente diciendo que invento anécdotas. Pues no, no las invento. Sólo las cuento como me viene en gana. Me imagino que la creencia de las invenciones proviene de lo desaforado de las historias. Qué culpa tengo yo de ver el mundo de esta manera. O, qué culpa tengo yo que ellos no vean el mundo de esta manera. Puede ser muy interesante la realidad que ellos vivan, pero no es la que necesariamente me interese. Por ejemplo, buscando datos de narradores ecuatorianos (pues ya conté mil veces que trabajo en una Biblioteca sobre temas latinoamericanos), me topo con una biografía disparatada. No doy el nombre del escritor porque poco importa (no el escritor, sino el dato en sí. Un nombre no altera nada. Podría tratarse de cualquiera de nosotros). Su biogría ofrece en las primeras líneas lo siguiente: "Hijo legítimo del Ing. XXX, Director de Obras Públicas en YYY, Fiscalizador de las carreteras ZZ-HH, AA-BBy CC, natural de PP". ¿Lo leeríamos de modo diferente si supiéramos que se tra...

juventud y tesoro y divino

En Francia no hay encuentros, coloquios, congresos de narradores o poetas jóvenes. No hay revistas que los represente. Aquí no hay antologías para escritores nacidos entre 1960 y 1990 o 1968 y 1992 o 1970 y 1995. Rara vez se reunen en un bar. Muy pocos se conocen entre sí. ¿Dónde se están, entonces? Pues están en todas partes. No son numerosos y pasan inadvertidos. Pero están. La razón: ahora en este país a nadie se le ocurre distinguir a los escritores por edades. Los medios se detendrán en los novísimos, claro; habrá alguna foto de familia, entrevistas en común para algún suplemento. Eso es todo. Luego desaparecen en el mundo de la literatura francesa. En Inglaterra no es así. Granta es un ejemplo de ello. Busca estas promesas y muchas veces acierta. Buenas lecturas públicas y borracheras han compartido estos jóvenes. Y luego se diluyen en la literatura en lengua inglesa. Sin embargo, viendo estos ejemplos, me pregunto: en qué momento la literatura en lengua española comenzó a privil...

Todos los cuentos, el cuento

Como muchos lectores –todos debiera decir- de Fernando Iwasaki, he reído y disfrutado a cantidades de su último libro España, aparta de mí estos premios , recientemente editado por Páginas de Espuma. Estoy seguro de que muchos de esos ellos justificarán su risotada aduciendo que Iwasaki ha pintado perfectamente a la sociedad española, a su política, la saturación de sus medios de comunicación, etc. Y es verdad, debajo de esas historias desaforadas, con japoneses que brotan como si fueran champiñones, descubrimos personajes con los que nos topamos todos los días, que rondan por las calles o platós de tele u ocupan escaños en alianzas políticas poco menos que hilarantes. Pero en este libro veo gratamente que hay mucho más: que ese reconocimiento en el otro, y reírse de ese otro y de uno mismo, entra en una crisis total. He allí, debo admitir, el placer de mi lectura. Este libro plantea qué es ser español, y para aproximarse a su respuesta se hurga en su pasado, se rastrea hasta el fondo,...

Oficio de escritor

Seguro que la pregunta más recurrente que se le hace a un escritor es “¿Por qué escribe?” Todos en algún momento se han planteado también esa pregunta. Unos para tener las cosas más en claro frente al oficio; otros para saber qué decir y satisfacer al público que insiste con la misma interrogante. Lo habitual es que este público quede satisfecho con la ingeniosa frase que acaba de dar el escritor. Frase que suena a improvisada, pero que no lo es. Frase que suena igualmente a cierta, pero que tampoco lo es. En fin, que se trata de pensar en una buena respuesta y eso quita mucho tiempo. Como algunos lo saben, tengo un esquince en la mano derecha. Ahora mismo me cuesta mucho escribir. Debo reeducar la mano, según me dijo la doctora, con movimientos suaves. Algunos giros de la muñeca en un sentido y en el otro. Fortalecer los delgados músculos de mi antebrazo. La doctora fue muy clara en su diagnóstico: “Lo que a usted le pasó se debe a que tiene el antebrazo muy largo. Por lo tanto su...

La mano

Quisiera escribir en este blog más a menudo, pero no me quiero dejar llevar por los apuros y exigencias que imponen estas nuevas tecnologías. Por eso escribo cuando realmente me vienen muchas ganas de hacerlo. Como ahora, a pesar de lo que me ha sucedido; o, lo digo de una vez, a causa de lo que me ha sucedido. Esta mañana, movido por unas ansias enormes trasladé de un punto a otro unas cajas pesadas, llenas de libros nuevos, que habían llegado a la biblioteca en la que trabajo. Entre muchas novedades, habían llegado los libros del argentino Sergio Chejfec. El entusiasmo, sin embargo, se difuminó cuando me fueron ganando unas intensas punzadas en la muñeca de la mano derecha. Dejé los libros de lado, observando como mi mano poco a poco iba alcanzando otras dimensiones. Accidente de trabajo, me dije, y me fui directo al servicio médico. En efecto, la doctora no hizo más que confirmar que se trataba de un esguince. Una férula por quince días y será historia pasada, es lo que me dijo. Lu...

Blaise Pascal

"Deux visages semblables, dont aucun ne fait rire en particulier, font rire ensemble par leur ressemblance." Pensées "Dos rostros semejantes, los cuales ninguno hace reír en particular, hacen reír por su parecido." Pensamientos

Nuevo Ciclo 2009-2010 / Taller Virtual de Narrativa

Muy pronto se dará inicio el nuevo Taller Virtual de Narrativa enfocado a la escritura de cuentos. Por supuesto, la propuesta de este taller apoya perfectamente a la escritura de novelas. Las sesiones estarán coordinadas por el escritor peruano Ricardo Sumalavia. En esta oportunidad el taller se dinamizará todavía más con la presencia de escritores invitados de reconocida trayectoria, como Santiago Roncagliolo (Perú), Andrés Neuman (España-Argentina), Alejandro Zambra (Chile), Guadalupe Nettel (México), Ana María Shua (Argentina) e Iván Thays (Perú), entre otros. Además, su formato online permitirá desarrollar un verdadero taller internacional de narrativa. No necesitas cumplir ningún pre-requisito, salvo tus ganas y pasión por escribir. Puedes informarte visitando los distintos apartados de esta página web .

Modiano, encore

Terminé la lectura de Un cirque passe de Patrick Modiano. Poco antes de leerla, pues la encontré sin querer debajo de una pila de libros en una librería de libros de viejo, acababa de ver el fragmento a una entrevista que le hacen por televisión. Ya sabía de su particular forma de hablar. Todos a quienes les hablo de él me dicen lo mismo. Todos reparan en que le es prácticamente imposible pronunciar una frase completa. Es como si arrepintiera de lo que está por decir o como si nunca estuviera satisfecho por cómo va expresar lo que tiene en mente. Pues bien, en esa entrevista se refirió a la mujer y el misterio. Dijo –o intentó decir- que alguna vez encontró la frase de un escritor que lo había afectado tremendamente. Esta frase era: “ Ella era misteriosa como todo el mundo ”. Creo, en efecto, que esta frase ha perseguido a Modiano por mucho tiempo. En muchas de sus novelas, como en Un cirque passe , el protagonista de pronto encuentra una mujer de la que no tiene mayor noticia. Es más...

Knock-out

La fecha de la pelea concertada coincidía con el cumpleaños de su hijo y con la fiesta del santo patrón de su pueblo. Además, su madre le había bordado sus iniciales en sus pantalonetas azul neón y el contrincante tenía el mismo nombre que su peor enemigo en la escuela primaria. Sólo un golpe del destino podría alterar lo inalterable. Pero a veces sucede.

Extraño humor

Mientras hurgaba en una tienda de libros de segunda, mi hija me insistió en que le compre el libro Petite encyclopédie de l’étrange de Alain Pozzuoli. Según los datos del autor que aparecen en la contraportada, es un especialista de lo insólito y es, además, la voz autorizada en Francia sobre la vida de Bram Stoker. Pues bien, se lo compré. Una vez en casa he leído varias páginas de este libro y, efectivamente, está plagado de anécdotas macabras, de canibales, vampirismo, hombres lobos; en fin, personajes espeluznantes. Sin embargo, entre tanto dato tenebroso, quedé impactado al descubrir la siguiente cita: ALLEN, WOODY. Director, actor y guionista americano, nacido en 1935. Su verdadero nombre: Allen Stewart Konisgberg. “ Mi primera película es tan mala que en los Estados Unidos, en siete Estados, la utilizan para reemplazar a la pena de muerte ”. (p.21)

Nueva novela (work in progress)

Estoy en pleno proceso de escritura –reescritura debiera decir- de una segunda novela. La idea surgió hace unos tres años, luego de escribir lo que yo creía un cuento policial. En algún momento pensé enviarlo a algún concurso específico sobre el género, pero no lo hice. Quedó archivado en la computadora. Sin embargo, el personaje, aquel desesperanzado detective privado en el Perú de fines de los noventa, se quedó girando a mi alrededor. Pero no sólo él, sino también su referente real. Primero pensé en ellos en una relación directa de sujeto real y su derivado ficcional. Luego, en una suerte de ejercicio inconsciente, empecé a establecer sus coincidencias y diferencias. Como si se tratara de dos hermanos. Luego quise conocer, si eso es posible, todos los móviles que me instaron a construir al personaje ficticio de esa manera. Después empecé a hacer lo mismo con los demás personajes y hechos narrados. Cuando pude darme cuenta, la novela estaba en construcción. Y lo que me estimula más en...

Decepción

Para las nubes queda perfectamente claro que los seres humanos somos lentos y aburridos. Y de las formas que vamos adoptando, ni se diga.

Que la tierra...

Una muy corta, pero grandiosa estadía en Ginebra, me permitió conocer a muchas personas ahora entrañables. Una de ellas es Manuel Borrás. Como saben, él es editor de Pre-textos. Todos conocemos la calidad de su trabajo, de su persona, y sabemos que no necesita mayores halagos. Al final de una cena estupenda en un restaurante etíope, cuando andábamos entre risas por unas calles húmedas de Ginebra, pude entregarle un ejemplar de mi novela, que buenamente Rodrigo Díaz, librero y editor de Albatros, había puesto en mis manos para a su vez pasarla a las manos de Manuel Borrás. Fue un acto generoso el de Rodrigo por facilitarme ese ejemplar, y generoso también Manuel por recibirlo y prometerme una lectura y una carta que acabo de leer. Con su autorización, y agradecido, la reproduzco aquí. Querido Ricardo: Supuso un placer conoceros en Ginebra y compartir mesa redonda contigo. Por fin pude leer tu muy interesante novela Que la tierra te sea leve . Tal como te prometí, paso a expresarte mis...

Variaciones dentro del tranvía

Para José B. Adolph 1. Una muchacha, probablemente china, dormía de pie dentro de un tranvía atestado de gente. El tranvía estaba en marcha. Los sueños también. 2. Una muchacha –hagamos la corrección, se trataba de una española de Bilbao-, dormía de pie dentro de un tranvía atestado de chinos. El tranvía estaba en marcha. Los sueños también. 3. Cuando tomé la mano de la muchacha, los chinos desaparecieron, el tranvía desapareció, y yo otro tanto.

Yi Sang, coreano

El escritor coreano Yi Sang murió en el Hospital de la Universidad Imperial de Tokio el 16 de marzo de 1937. La tuberculosis que lo afectó por varios años finalmente lo fulminó. Poco más de un mes antes las autoridades japonesas lo habían tomado preso acusándolo de haber participado en una revuelta organizada por estudiantes coreanos que exigían el fin de la colonia japonesa en la península. Nunca se supo si Yi Sang, en efecto, quiso ser parte activa de aquella manifestación. Quienes lo conocían afirman que él viajó a Japón porque quería cambiar, quería sobrevivir, buscaba ser otro, como cuando abandonó el nombre dado por sus padres el año que nació, en 1910. Ellos lo llamaron Kim Haekyong; pero este nombre fue dejado al asumir su voz literaria. De acuerdo a algunas versiones, escogió el nombre Sang, nombre común en coreano, por su similitud fonética con la palabra francesa sang, cuyo significado es sangre. En el caso de Yi Sang, no se trata sólo de una ironía, pues de alguna manera a...

¿Quién conoce a Luis Loayza?

Nunca he visto en persona a Luis Loayza. Salvo una repetida fotografía de sus años de juventud y otra tomada en Europa, frente a su casa, en años más recientes y aparecida en el suplemento de un diario local, no tengo más rastros físicos de este fundamental escritor. Muchos amigos míos afirman también haber visto otra fotografía en la que aparece jugando su celebre partida de ajedrez contra el campeón norteamericano Bobby Fischer. Yo no la vi jamás. Si me cruzara con él por alguna calle, lo confundiría con cualquier otro limeño; aunque quizás convenga preguntarse qué limeño es Luis Loayza. Lo pregunto porque en casi todos sus cuentos de su libro Otras tardes , que apareció en 1985, sus personajes rememoran una ciudad para ellos prácticamente aniquilada. En el cuento “Padres e hijos”, aparece la pregunta: ¿Qué quedaba de la ciudad delicada en el caos ruidoso e impersonal que sigue llamándose Lima? Es curioso, la ciudad delicada a la que se refiere el cuento se da en las primeras cuatro...

Es un periódico de ayer

Ultimas horas en Lima, desde el aeropuerto Jorge Chávez, escribo unas primeras impresiones de lo que fue mi estadía en Lima durante dos semanas. Podría escribir sobre muchas cosas. Por ejemplo, ya registro en mi memoria esta mañana, como si hubiera sucedido hace unos años, la cicatriz que me mostró mi padre, producto de una operación en la que le extrajeron el riñón. Era una extensa línea en el dorso. Se mostraba orgulloso de ella. Era un signo del câncer que había superado. Pero lo curioso era que para mostrarme esa cicatriz se bajo los pantalones. No era necesario hacerlo, no obstante mi hermana me aclaró que lo hace a cada momento. “Si es suficiente con subirse la camisa”, le recrimina mi hermana –mi madre no dice nada, sólo sonríe-. Mi padre cuenta que había visitado a su antiguo jefe, el último antes de jubilerse, y le contó lo de la cicatriz. Con mostrar un poco de curiosidad fue suficiente para que mi padre ya esté con los pantalones abajo. Claro, no hubiera sucedido nada si...

El amigo ginebrino

La semana pasada estuve menos de 24 en Ginebra. Una ciudad que pisaba por primera vez y que, estoy convencido de ello, visitaré regularmente. Con Carmen recorrimos la ciudad vieja - debería decir corrimos por la ciudad vieja- para lograr visitar una serie de galerías de arte verdaderamente impresionantes. Las calles angostas, sus ascensos, sus gradas, todo lo vimos color gris. A mí me gusta el color gris y eso basta. Al final de la tarde llegamos a la librería Albatros y, a unos pasos, el Centro Cultural Terra-Incógnita. Ellos me habían invitado a dar una charla y yo, como siempre fui terriblemente puntual. Ellos, según me dijeron en un pequeño bar latino de este centro, estaban aún en un taller de edición. Era la última fecha de este taller y, lógicamente, lo estaban aprovechando al máximo. Sólo unos minutos después se abrieron unas puertas y salió de allí el escritor guatemalteco Eduardo Halfon. Apereció con tal energía que pareció que sólo se asomaba a tomar aire para luego volver ...

Malabares

Me acaba de llegar por correo electrónico la promoción del último libro de Josefina Barrón. Se llama Malabares en taco aguja . Y al afiche de promoción le acompaña la siguiente cita de Josefina: "Convive con tus ovarios. Haz de cuenta que son dos cerebros más." Sólo me pregunto qué tan divertido es jugar ajedrez con ella.

Marcharse a pie

Cuando leí el texto escrito por Vila Matas y decidí colocarlo en uno de mis blogs, no supe dónde ponerlo. Es inclasificable, como todo lo escrito por él. Si bien habla unas líneas sobre mi novela, no es una reseña (pero bien podría serlo); si bien habla de una experiencia común, podría ser sólo la de él, o la mía. Y, bueno, simplemente lo pongo. Marcharse a pie 1. Ricardo Sumalavia salió hace unos días de su casa de Burdeos dispuesto a hacer unas compras. Era una mañana soleada de principios de este abril. Sumalavia parece un buen apodo para alguien que quiera ser orador, conferenciante: suma labia. Le habría encantado ese apellido a Ramón Gómez de la Serna, estoy seguro. Pero Sumalavia, joven escritor peruano que vive en Burdeos, no quiere ser orador ni conferenciante. Es tímido y con mucho sentido del humor. Vivió en Corea del Sur y después fue a Burdeos a pasar unos meses y se va quedando ahí desde hace unos años. Como voy mucho a Burdeos (tres veces en los últimos cuatro meses; no ...

Sobre historias, calles y trazos (a propósito de mis cuentos)*

Si se me pide que hable de mi labor como escritor, no puedo más que referirme a ella a través de tres breves instantáneas. Las parábolas Cristo escogió las parábolas para decir lo que tenía que decir, porque comprendió que a través de una historia, una buena historia, podía expresar lo que sentía y lo que pensaba, y, de alguna forma, afectar a quienes lo escuchaban. Pero sus parábolas tuvieron dos tipos de receptores: los que lo oían sólo esperando entretenimiento, una buena historia, y que no vieron en él más que a un simple contador de historias; y los que sabían, o intuían, que entre las palabras algo más se quería decir y se decidieron seguir a este hombre. Este último es el camino de los artistas. Entonces, para mí está muy claro. Yo soy escritor, narrador, no porque sólo quiera contar una buena historia, sino porque tengo algo que expresar, un universo propio al cual debo modelar, encarnar y luego darle piel a través de la palabra. Esto supone, pues, que para mí hay contadores de...

Libros como pájaros

Cada vez que me solicitan una lista de los libros que me han marcado siempre doy títulos diferentes. Nunca termino por decidirme. Esto es una suerte o bendición –pues mi fe es fluctuante-, ya que para mí esto significa dos cosas. Primero, que tengo diversos momentos intensos en mi vida de lector y escritor (esta última más breve que la anterior) que van alternando su jerarquía a medida que mi caprichosa memoria los recupera. Esto multiplica las posibilidades y matices de reconstruirte y descubrirte a través de los libros que has leído. Segundo, que tu capacidad de maravillarte y sentirte afectado ante un libro no disminuye y que te place saber que aún hay novelas, poemas, cuentos por escribirse y que integrarán mis futuras listas de libros predilectos. Visto así, la indecisión es un don. En esta oportunidad, los libros que mencionaré obedecen a periodos de mi vida que particularmente hoy, en una tarde que comienza a calentar la ciudad de Burdeos, y lejos de mi ciudad natal, quiero evoc...