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Oficio de escritor

Seguro que la pregunta más recurrente que se le hace a un escritor es “¿Por qué escribe?” Todos en algún momento se han planteado también esa pregunta. Unos para tener las cosas más en claro frente al oficio; otros para saber qué decir y satisfacer al público que insiste con la misma interrogante. Lo habitual es que este público quede satisfecho con la ingeniosa frase que acaba de dar el escritor. Frase que suena a improvisada, pero que no lo es. Frase que suena igualmente a cierta, pero que tampoco lo es. En fin, que se trata de pensar en una buena respuesta y eso quita mucho tiempo.

Como algunos lo saben, tengo un esquince en la mano derecha. Ahora mismo me cuesta mucho escribir. Debo reeducar la mano, según me dijo la doctora, con movimientos suaves. Algunos giros de la muñeca en un sentido y en el otro. Fortalecer los delgados músculos de mi antebrazo. La doctora fue muy clara en su diagnóstico: “Lo que a usted le pasó se debe a que tiene el antebrazo muy largo. Por lo tanto sus músculos se contraen menos y su muñeca permanece delgada. De allí la razón por la que usted no deba hacer grandes esfuerzos físicos con las manos.” Ya está. Una explicación muy convincente. Pero la doctora no terminó su diagnóstico. Al poco agregó: “Dada su estructura ósea, lo más natural en usted es que sea músico o escritor.” Y remató todo esto con una sonrisa, seguramente convencida de que yo no hacía ni lo uno ni lo otro.

Por eso, desde ahora, cada vez que me pregunten por qué escribo, no lo dudaré. Mi respuesta será: “Porque tengo la muñeca delgada”.

Comentarios

LuchinG dijo…
Y yo tengo los tobillos delgados. ¡¿Qué diablos significa eso?!
Habrá que preguntarle a mi doctora. Aunque si revisas la biografía de Toulouse-Lautrec algunas luces obtendrás.

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