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cuestión de manos

Hace unos pocos días, en los últimos que utilice una férula para proteger mi mano derecha, un amigo francés me preguntó qué tal iba. "Mejorando de a pocos", le respondí. Luego agregué que lo más complicado es escribir. "Pero utiliza la mano izquierda", me dijo él. Le dije que eso intentaba. En todo caso, con un teclado no tan duro, me defendía bien a la hora de redactar algunos textos breves. Quisé hacer una broma con ello -quizás lo dije, ya no recuerdo-, pero él se quedó en silencio. A poco me dijo: "desde ayer yo hago todo con la mano izquierda". De buenas a primeras no entendí a qué se refería. Sólo atiné a ver su mano derecha para verificar si tenía algún vendaje o férula como la mía. "Ahora escribo y hago todo, absolutamente todo, con la mano izquierda", insistió. Lo dijo con cierto orgullo, al menos eso creí ver detrás de su sonrisa. Enseguida empezó una explicación en la que precisó que, como se acababa de separar de su mujer, había decidido un cambio radical. Viviría solo y todo lo organizaría a partir de su mano izquierda. "Volver al orden", y sonrió otra vez. Le pedí que me lo pusiera en orden a mí, porque yo no estaba entendiendo nada. A lo que me contó que, cuando era pequeño, él era zurdo. No se acuerda cuándo ni cómo, pero un día comenzó a hacer todo con la derecha. Durante le escuela, sin embargo, le hubiera gustado retomar el uso de la izquierda, pero algo de pudor le obligaba a continuar con la derecha. Así creció, así se formó, así se casó. "Pero no más", afirma. Luego me demuestra lo bien que escribe con la otra mano. Me habla de sus planes, etc.
Cuando nos despedimos, él no lo notó, pero me dio la mano derecha.

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