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Entradas

Mostrando las entradas de octubre, 2008

¿A qué asociación vas?

Hace unos días ya hablé de los nuevos hábitos franceses a propósito de la las leyes que prohiben fumar en espacios públicos. Bueno, pues a esos nuevos hábitos hay que sumar los antiguos, en particular lo referido a las asociaciones. Son innumerables y hay para todos los gustos. Pero vayamos por partes : ¿qué busca una asociación? Podríamos encontrar muchas razones filantrópicas, que serán ciertas, como las que ayudan a la insertación de los inmigrantes en la sociedad francesa, las que protegen la naturaleza, las que promueven la cultura y las demás. El tema es que detrás de todo esto, percibo, están las desesperadas ganas de conocer gente, de evitar la despiadada soledad que ha venido como consecuencia de su tan reclamada independencia. La lógica es sencilla: si no tienes amigos, anda a una asociación. En éstas suele haber buen ambiente. También hay las que sirven para encontrar pareja. Un día, mientras le mostraba la ciudad al escritor Jorge Eduardo Benavides, quien vive en Madrid, y,...

Nubes

No es novedad que las relaciones entre las personas cambien a la más mínima ley, capricho, o avance tecnológico. Desde no hace mucho se puso en práctica en toda Francia el no fumar en lugares públicos. Al principio fue la locura. Y era de entenderse. La mayoría de franceses fuma a rabiar. Incluso, a pesar del precio de los cigarrillos, muchos prefieren bolsas de tabaco, filtros y papel y se ponen a armarlos ellos mismos. Claro, en esto no está sólo el vicio de fumar, sino también el toque del nuevo joven urbano. En fin, lo cierto es que les tocó a los fumadores excluirse de los demás. Para los que no fumamos mucho o casi nada, da gusto entrar a un bar, tomar unos tragos y salir sin apestar a tabaco (de todas las calidades). Todo va bien hasta aquí, o quizás no si cambiamos de perspectiva. Pues he notado, pasado los meses, que esta ley les ha caído de maravillas a los antiguos fumadores solitarios. Ahora se concentran en las entradas de los bares y restaurantes, intercambian sonrisas, h...

El ratón latinoamericano

Vivir en Francia me ha enseñado muchas cosas. Por supuesto, no pretendo decir todo lo que aprendí. Ya lo iré filtrando poco a poco. Lo que sí quisiera destacar es la visión que tienen algunos franceses, y podría extenderlo a los europeos en general, de la América Latina. En particular en el medio académico. Me ha sucedido encontrarme con profesores que no aceptan ningún matiz en su postura sobre AL, ningún cambio en lo que fue y será su tesis doctoral. Estas personas se han construído una América a su medida e imparten cátedra de ello, organizan congresos, publican libros, etc. Y lo más curioso es que quieren en AL se hagan los cambios que no son capaces de hacer en sus propios países. Somos su objeto de estudio, su ratón de laboratorio, y los ratones no se quejan ni argumentan en contra. Hablan de AL con tal vehemencia que me hacen dudar de si realmente vengo de Perú o si he vivido en una búrbuja. Y no digo nada sobre su opinión del Che. Es casi Dios. Tanto que si el Che reviviera pre...

Tiempos idos

Regularmente doy vueltas por los estantes de la biblioteca para descubrir algunos libros nuevos, echar una mirada a los que no les hice caso antes, reencontrarme con los autores que siempre me han fascinado. Acabo de dar una de esas vueltas y lo que me encontré me ha sorprendido. Leí la contraportada de una novela peruana en una edición española y, sin ningún asomo de arrepentimiento, puede afirmar que no leeré más. Espero que me den la razón luego de mostrarles unas líneas de la presentación de la novela. Si no me dan la razón, pues creo que seriamente debo replantearme muchas cosas. Lean : « A finales de los años cincuenta Hilda, una joven de origen humilde, entra a trabajar como sirvienta en la casa del hacendado Ignacio Cáceres en Arequipa. Al poco tiempo es seducida por su patrón, que aprovecha hábilmente su ingenuidad ante el poder y el dinero. Olivia, la hija de Cáceres, está convencida de que el mundo le pertenece por derecho propio, pero sale perdiendo al tratar de imponer sus...

ombligos

Bueno, luego de un largo viaje y distanciamiento de cualquier cibercafé y computadoras de amigos, vuelvo, sólo con unas líneas, a este blog. Y vuelvo con noticias pasadas, con periódico viejo, con almanaques que sólo sirven para decorar los refrigeradores y la parte trasera de algunas puertas. Me refiero al premio Nobel de literatura otorgado este año a Jean-Marie Gustave Le Clézio. Casi todos los comentarios han ido en contra de la calidad del premiado y, a lo sumo, hay uno que otro con tono perdonavidas. Yo no entiendo de dónde viene la decepción. ¿Son ingenuos o qué? Por un lado están los que siempre reniegan de este premio y lo desacreditan. Y sí, más suman los errores que los aciertos entre los premiados. Y si es así, para qué seguir prestándole atención. Ni el propio Le Clézio se lo toma en serio. También están los otros, los que dicen que nadie conoce a Le Clézio porque “ ellos ” no conocen a Le Clézio. El ombligo de estos hombres debe estar amarillo del uso. ¿Conocían éstos a I...

Hipocondríacos

El resfrío sigue, mi garganta se ha visto afectada por las dificultadas respiratorias y leo Vidas perpendiculares de Alvaro Enrigue. Ya antes indique cómo mi estado de salud condiciona mis lecturas y viceversa. Eso de somatizar todo lo que uno lee es tremendo. Uno se vuelve una suerte de hipocondríaco literario. Lees unas líneas e inmediatamente gritas: "Eso lo viví yo también!!"o "pero eso me está pasando". Y hay que tener cuidado con lo que uno lee, si no vean al Quijote o Madame Bovary y tantos más. Se imaginan qué sucedería si estás en esas etapas de hipocondría literaria y te nombran miembro de un jurado de relatos eróticos. Definitivamente ese miembro terminará exhausto. Y que ni vaya a la premiación del concurso; no quedaría alma en pie ni sentada). Bueno, se suponía que hablaría de Vidas perpendiculares . Si la han leído, ya pueden imaginarse en qué situación me encuentro. Lo mejor será que espere el paso de la enfermedad y retome el comentario de esta nove...

Lecturas afiebradas

He leído en muchas entrevistas a escritores que durante su infancia ellos tuvieron un contacto pleno con la lectura en largos periodos de convalecencia. Lo que siempre me he preguntado es si ese periodo de salud quebrada no influía en sus lecturas; y lo contrario también, si sus lecturas no afectaban su restablecimiento. Yo recuerdo tres momentos precisos en los que la lectura de algún libro -mientras padecía una fuerte gripe o algún tipo de infección estomacal, digamos- me afectaba tremendamente. El primero fue en la adolescencia, esa tarde había leído cuentos, ya no sé cuántos, de Antón Chejov. Y, como es lógico cuando hay infecciones, las fiebres vienen por la noche. Pues bien, esa noche, entre escalofríos y alucinaciones, me veía en pueblos rusos, como si asistiera a un desfile de condenados. Sin embargo, entre ese mar de gente, de pronto aparecía un rostro núbil, de belleza pueblerina (cuándo habré visto yo pueblos rusos del XIX), que me enternecía. La segunda vez fue en los años ...

En el tejado

Acabo de leer un libro de cuentos de Russel Banks. Viviendo donde vivo, Burdeos, sólo encontré una edición francesa. No tengo ni idea de si hay una versión en español. En inglés, el libro lleva por título The angel on the roof . La versión francesa, L’ange sur le toit . Literal y exacto. Allí, entre todos los cuentos, me fascinó el llamado “ Djinn ”. Este cuento trascurre en la ciudad de Gbandeh, en la Républica Democrática de Katonga, en el oeste africano. El narrador es un americano, empleado de una empresa de sandalias que tenía su fábrica en esta ciudad. Este, mientras pasaba algunas temporadas de trabajo en Gbandeh, sólo quería cumplir con su misión y hacerse de una rutina entre el hotel y un restaurante del centro de la ciudad. Sin embargo esta rutina se vio quebrada por la presencia de un loco vagabundo, Djinn, conocido por los alrededores, pero que, una cierta noche, dio de gritos al asustado narrador. Este personaje no quiso volver más a este restaurante y trató de rehacerse e...

En las llamas de la poesía

Admito inmediatamente que el título de este post es ridículo aquí y en las antípodas (ustedes ponen el aquí y su respectiva antípoda), pero es el que mejor le viene a una anécdota banal que les quiero contar brevemente. Hace unos días estuve en un café del centro de Burdeos con unos amigos. En realidad, el café se encuentra dentro de una antigua iglesia que ahora funciona como un multicine. Sin lugar a equivocarme puedo afirmar que pasan películas excelentes, con unos ciclos que rara vez se pueden ver en salas de otros países, y que organizan debates muy estimulantes. No es extraño entonces que el café de este cine tenga un aire bastante intelectual -así existan corrientes anti-intelectuales en el mundo-. Asistí al café porque, entre otras cosas, un grupo de amigos me anunció que también vendría un poeta de Québec, de paso por esta ciudad. Nadie lo conocía de nada; apareció invitado por una amiga de este poeta que afirmaba, y confirmaba, su calidad poética. A poco de saludarnos, nos re...

Condicionales y alternativas

1. Si la niña le lanzó la pequeña pelota a su madre y ésta le fue devuelta con una sonrisa cuarenta años después, 2. Si aquel joven, mientras sujetaba el rostro de su amada, era poseedor de tal energía, ilimitada e inmerecida, 3. Siempre y cuando sus ojos sigan el trayecto del vuelo del halcón hacia él y no se atreva a cerrarlos, Si buscas un consecuente a estos condicionantes : a) podrías satisfacer a tu razón b) podrías satisfacer a tu gramática c) podrías terminar un cuento (de los que satisfacen a la razón y la gramática) d)

Email desde Burdeos

Los de la revista Quimera, en Barcelona, tuvieron la gentileza de invitarme a participar de una sección llamada Email desde XX. Pues bien, para el número del mes septiembre les envíe el siguiente texto: Mi refugio es aquél Madame Laforet me dijo que uno de sus primeros recuerdos de la guerra, la Gran Guerra, la segunda, para que no cupiera dudas, ya que ella había nacido sólo poco después de la primera guerra, era el de un bombardeo a Burdeos a cargo de los aliados. No mucho antes la ciudad había sido nombrada la nueva capital de Francia –en la que duró dos semanas-, albergado al general De Gaulle y algunos de sus ministros y luego el escenario de la huida de todos ellos ante la inminente ocupación alemana. Aquel día, aletardos por los altavoces, prácticamente toda la ciudad se refugió en los bosques que rodeaban la ciudad. Fueron pocos los que se sentían seguros en los refugios de Allée de Tourny, en pleno centro y a escasas calles de la nueva administración nazi. La imagen que ella r...

De la A a la Zeta

Cuando me han preguntado por mis primeras lecturas, las infantiles, por aquéllas que han ayudado a mi formación literaria, siempre he respondido títulos de novelas, como El principito de Antoine Saint-Exupéry; libros de cuentos, como Agua de José María Arguedas, o enciclopedias juveniles como El tesoro de la juventud o Lo sé todo. Y hablé de estos libros porque todos ellos, como tantos otros, los hallé en la biblioteca de la casa de mi cuñado. Los libros pertenecían al suegro de mi hermana, y tanto este señor como yo fuimos los únicos en saber el lugar de cada ejemplar, incluso jugaba a que me dijeran un título y yo, con los ojos cerrados, señalaba la posición en el estante del libro requerido. Es obvio que una respuesta como ésta me pinta como un niño bien educado, con lecturas convenientemente escogidas y una sensibilidad tempranamente estimulada para internarme en el mundo de la ficción. Todo esto es cierto, pero no completo. Sucede que nadie me preguntó antes cuál fue la razón por ...