Navegando por Internet, leyendo algunas revistas, visitando blogs de amigos (y de los otros también), llegué al blog de una prolífica y entusiasta poeta y comunicadora social: Josefina Barrón. En su blog me atrajo el título de uno de su post (en realidad son tres) bajo el título de “ Bendito sea el burdel ”. Confieso que me he reído muchísimo. En estos textos ella, con una franqueza y desparpajo destacables, resalta los beneficios de la existencia de los burdeles. Su argumento central para esta defensa es que los maridos estén con putas antes que con amantes. Ella lo dice mejor, sin duda. Por supuesto, destaca la importancia de las putas y trata de justificar la labor de ellas a causa de los problemas económicos que padecen. En algún momento destaca que son madres. Con ese argumento, no hay manera de condenarlas. Sin embargo, me topé con dos fragmentos en la que toda su solidaridad femenina con las putas se va al diablo. Primero dice: “ pues es la puta no una mujer sino una muñeca infl...