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Mostrando las entradas de agosto, 2008

Olor a puta

Navegando por Internet, leyendo algunas revistas, visitando blogs de amigos (y de los otros también), llegué al blog de una prolífica y entusiasta poeta y comunicadora social: Josefina Barrón. En su blog me atrajo el título de uno de su post (en realidad son tres) bajo el título de “ Bendito sea el burdel ”. Confieso que me he reído muchísimo. En estos textos ella, con una franqueza y desparpajo destacables, resalta los beneficios de la existencia de los burdeles. Su argumento central para esta defensa es que los maridos estén con putas antes que con amantes. Ella lo dice mejor, sin duda. Por supuesto, destaca la importancia de las putas y trata de justificar la labor de ellas a causa de los problemas económicos que padecen. En algún momento destaca que son madres. Con ese argumento, no hay manera de condenarlas. Sin embargo, me topé con dos fragmentos en la que toda su solidaridad femenina con las putas se va al diablo. Primero dice: “ pues es la puta no una mujer sino una muñeca infl...

Sophie Calle y la escritura

Sabemos todos que el arte y la vida en Sophie Calle son una. Su arte se llama Sophie Calle. Es bueno saber que ella escribe y que ha publicado varias libros, algunos de ellos ya traducidos del francés. Entre los que leí me gustó en particular Des histoires vraies (Actes Sud, 2002). De este pequeño libro extraigo un texto y lo ofrezco en una versión bastante libre. Hoja de afeitar Yo posaba desnuda, cada mañana, entre las nueve y el mediodía. Cada mañana, un hombre sentado al extremo izquierdo de la primera fila me dibujaba durante tres horas. Luego, exactamente a mediodía, él sacaba de su bolsillo una hoja de afeitar y, sin quitarme los ojos de encima, rasgaba meticulosamente su dibujo. Yo no me atrevía a moverme, yo lo miraba hacer. Enseguida él dejaba el taller, abandonando detrás de sí los pedazos de mí misma. La escena se repitió doce veces. El décimo tercer día no vine a trabajar.

Policiales y Francia

En el último número de la revista Quinzaine Littéraire encuentro una entrevista al director de Bilipo , Bibliothèque des littératures policières . En ésta le preguntan qué distinciones halla en las novelas policiales que se vienen escribiendo en Francia. El director responde y cree vislumbrar tres vías preponderantes. En la primera ubica la que se como le polar o neopolicial. Novelas que presentan una fuerte carga de denuncia social del medio francés. Según este director, este rasgo hace que estas novelas se circunscriban sólo al medio francés y que se agoten en este espacio. Es muy curioso lo que dice, pues en el caso latinoamericano, el neopolicial, que habla de problemas sociales muy concretos, en especial de periodos de dictadura, tiene una gran aceptación en distintos países de Europa. Aquí pueden pasar dos cosas: Primero, Europa tiene un interés por lo que se escribe al respecto en otros países, como los latinoamericanos. Sólo en Francia la mitad de libros policiales por año co...

El futuro no es nuestro... ¿y el presente? (III)

Espero que no haya celos de parte de nadie, pero me atrevería a decir que la narrativa escrita por mujeres en los últimos años es mucho más atrevida, experimental, liberada, que la escrita por hombres. Ya lo venía pensando hace un tiempo y lo vengo a corroborar con la lectura de los cuentos seleccionados en El futuro no es nuestro . Si hablamos sólo de la poesía y la prosa escrita en español, no es novedad para nadie que las mujeres han tenido que lidiar bastante para dar legitimidad a sus escritos, y para legitimarse a ellas mismas a través de sus escritos. Por supuesto, a veces estos afanes reivindicatorios jugaban un papel en contra de su propia escritura y las propuestas estéticas eran dejadas de lado en busca de una afirmación tanto en lo individual como en lo colectivo. Ello las ha llevado por mucho tiempo, sostengo, a un combate desigual, sin embargo es justamente a partir de este doble esfuerzo que han afianzado sus recursos poéticos y narrativos. Abocadas a esa tarea, el espec...

Respuesta a Los condenados y el arte

A propósito del post " Los condenados y el arte ", que puede leerse también como una carta abierta al autor, Carlos Calderón Fajardo me ha enviado una respuesta. Esta vez él lo hace alrededor de la publicación de mi primera novela. Si bien para algunos (muchos) esto puede ser un intercambio de elogios (somos hermanos literarios, no lo olviden), les recomiendo que dejen esa mirada de lado y se fijen en lo que dice CCF sobre el interés por los personajes y la trama. " Gracias por considerarme un hermano literario. Yo siento lo mismo, pero veo en ti el realizador de mis imposibilidades. Mi mundo narrativo es chirreante, el tuyo es terso y sutil. Escribo con muchos defectos en cuanto a estilo e incluso con fallas gramaticales. Pero aunque tú eres un orfebre y yo un albañil, siento una comunidad de espíritu que realmente nos hermana. Creo que con tu novela "Que la tierra sea leve" has alcanzado realizar a plenitud un proyecto artístico y expresivo que se inició hace...

El futuro no es nuestro… ¿y el presente? (II)

Bueno, leer una antología con más de sesenta autores toma su tiempo. Debo decir que empecé con los autores que ya conocía, digamos que con los mayores. Fue grato el reencuentro con la prosa de los venezolanos Slavko Supcic o Armando Luigi Castañeda, siempre lúdica, más certera. Leí el cuento de José Pérez Reyes porque hace algunos años él mismo me dio un libro suyo, que leí y no me entusiasmo nada. Esperé reconciliarme con su escritura, pero confieso que fue a medias. Lo que ha ganado en sugerencia, en fluidez, de pronto lo echa abajo con imágenes desbordadas del tipo: “Súbitamente el aguacero dejó caer agresivamente su húmedo guante”. Luego leí a Carlos Wynter Melo. Este cuento ya lo había antes y, sin duda, Wynter apostó a ganador; pues creo que este cuento articula perfectamente toda su escritura. Con los cuentos de Andrés Neuman y Gonzalo Garcés, qué les puedo decir. Da la impresión que el oficio de escribir lo hubieran aprendido antes de nacer. Con Alejandro Zambra pasa que, así ...

Los condenados y el arte

Hace casi dos décadas atrás leí El que pestañea muere, de Carlos Calderón Fajardo, y lo consideré, sin mayor discusión, uno de los mejores libros de cuentos que había leído hasta entonces. No podía negar que me sentía muy cercano a sus búsquedas. Es más, hoy lo considero un hermano literario. Escribí a principios de los noventa una tesina sobre su novela La conciencia del límite último. Y escribí también de él en una novela que acabo de publicar. Lo hice como una suerte de homenaje al amigo, ahora debo confesar, que se moría. Sí, él estaba muy enfermo y se moría. Y escribí esas páginas en un momento en el cual yo igualmente creía morirme. También estaba enfermo. Fui un condenado a muerte que escribía sobre otro condenado. Pero bien, ninguno de los dos murió. Ya conocemos que el destino es caprichoso, que la vida es prestada y todos lugares comunes sobre la muerte. Ambos seguimos aquí. Y él ha escrito muchos otros libros. El último: La noche humana. Una colección de tres novelas breves...

El futuro no es nuestro… y el presente? (I)

Lo mejor que me puede brindar una antología es permitirme descubrir autores. Si realmente me interesa un nuevo escritor, pues trato de estar atento a lo que vaya a publicar. Y es lo que me está sucediendo ahora mismo con la antología El futuro no es nuestro, preparada por el también escritor Diego Trelles Paz. Esta en particular tiene una una versión electrónica , muy amplia, y tendrá otra muy pronto en una edición impresa. En su momento hablaré de estos hallazgos, y también de las decepciones, por qué no decirlo. Primero quiero detenerme en el hecho mismo de hacer una antología con estas características. Los incluidos tienen en común el haber nacido en América Latina entre 1970 y 1980. Así lo anuncia el subtítulo de la antología y luego lo explica Trelles en el prólogo. El establece estas fechas tan redondas admitiendo las limitaciones que esto acarrea y asume el riesgo con el argumento de establecer un deslinde con lo que se podría entender como una generación precedente, que tuvo su...

Copenhague y el amor

Esta mañana, contra mi costumbre, me desperté temprano. Toda mi familia se despertó temprano. Quizás se debió a la baja temperatura en este extraño verano bordelés. En fin, una vez desayunado tomé un libro de cuentos del escritor danés Peter Høeg. La edición francesa lo titula Contes de la nuit. Que yo sepa, sólo se han traducido al español sus novelas. Todas por Tusquets, siendo la mejor recibida La señorita Smila y su especial percepción de la nieve. En su país lo tienen por un clásico vivo, además de sentirse atraídos por su peculiar forma de vida antes de dedicarse a la escritura. Entre sus oficios tuvo el de actor, bailarín de ballet y marino. Volviendo a su libro de cuentos, lo que me atrajo éste fue leer en su primera página un aviso del autor: “Estos ocho cuentos tiene en común una fecha y un tema. Todos hablan del amor. Del amor y de sus condiciones la noche del 9 de marzo de 1929”. Como es mi hábito, empecé mi lectura por uno de los últimos cuentos. Escogí el titulado “Histo...

Otras distancias

Unos días en Madrid me dieron la oportunidad de probar mi resistencia bajo 40 grados. Si pasé la prueba fue por los tintos de verano que bebía sin parar y por estar entre buenos amigos. Así no hay quien no soporte estos calores. Vuelto a Burdeos, de mi maleta saqué un libro de cuentos inéditos que me dio Pedro Pérez del Solar. El es peruano, profesor en Texas y un fanático de los comics. Confieso que he leído otros manuscritos de él hace varios años atrás, pero nada me ha entusiasmado tanto como el que tengo entre manos. Se llama La distancia abstracta. Me gusta por distintas razones. Primero, porque hallé en él un tipo de humor y ternura distinto. Si sólo habló de la narrativa peruana, la mayoría que escritores que pretenden escribir combinar estos elementos lo hacen como Alfredo Bryce. Y creo que para eso nos es suficiente con Bryce, insuperable en su registro. Con los cuentos de Pedro Pérez del Solar penetró en un lenguaje que lo siento más afín al poeta (y ahora también narrador) L...

El cuento políticamente (in)correcto

Efectivamente, el cuento a veces se enfrenta a esa doble moral. Unas vez dadas las reglas, interiorizadas por el escritor, pues se escribe y se cumple con ellas. Los resultados pueden ser estupendos. Los cuentos, dentro de unos cánones correspondientes a su época, afectan por igual a los lectores, frente a otros cuentos que pretenden ser, digamos, "revolucionarios" o "modernizadores". Los grandes cambios de los géneros literarios no se tienen que dar todos los días ni todos los escritores ser sus predestinados. Ya quisiéramos, pero no. No es así. Pasa de cuando en vez. No hay que sentirse mal por ello. No todos los sábados hay fiesta. Ahora bien, y si llega ese día luminoso y nos topamos con un cuento fuera de los cánones? y si nos gusta por ello? Perfecto, algunos dirán que está bien que rompa las reglas, que explore otras vías en su estructura, lenguaje, etc. Yo lo diré también. Me parece que planteado así, no habría que tener problemas al respecto. Leemos cuentos...