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Y adentro también

  He leído ALLÁ FUERA HAY MONSTRUOS, de Edmundo Paz Soldán . Su lectura me atrajo por diversas razones. Por un lado, esta novela se estructura en secuencias cortas, a modo de fundidos negros como en el cine - es una historia muy visual -, o como latidos de un cuerpo que es la novela misma. Cada secuencia es un latido, un instante de vida, vida que se torna frágil o se tensa ante la amenaza de un terrible virus. Estas secuencias narrativas están articuladas por la voz y perspectiva de una adolescente. Ella es hija de una enfermera de Urgencias en una provincia que muy bien podría corresponder a cualquier país latinoamericano. Voz narrativa bien escogida, puesto que permite adentrarnos en una mentalidad en transición, que se desarrolla bajo las particularidades de una pandemia. Así, todo lo que experimenta se muestra como normal, cotidiano, donde lo peor del ser humano libra batallas diarias. Para ella la incertidumbre por sobrevivir se convierte en una marca de todos los días. Otro ...
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Pilar Quintana y sus abismos

  Las novelas pueden ser clasificadas de muchas maneras. Hoy, para lo que pretendo decir, creo que conviene hablar de las novelas "Moby Dick" y las novelas "El viejo y el mar". Ambas van tras grandes objetivos, pero con estrategias distintas. Las primeras son novelas que plantean, explícita y/o simbólicamente, que hay grandes batallas en la vida, en las que intervienen todas las fuerzas. El segundo grupo de novelas se sostiene en la sutileza de lo cotidiano. Aquí las pequeñas luchas modifican a sus protagonistas de un modo sensible y trascendente. Es en este grupo que incluyo a Los abismos , novela de Pilar Quintana. Algunos lectores, me incluyo entre ellos, podrían creer al principio que no sucede nada complejo porque vemos una familia en trances de infidelidad, depresiones que son ocultadas con eufemismos y constantes postergaciones a los anhelos de las mujeres. Es decir, nada que no hayamos vivido y visto en nuestras familias. Y allí reside el golpe certero de es...

Mínimo en lo amplio / Enciclopedia Plástica de Ricardo Sumalavia

La ansiedad enciclopédica es una pulsión por lo diverso y lo basto: una ansiedad que insiste en bucear dentro de lo amplio hasta convertirlo en tomos de tomos que tratan de abarcar todo el conocimiento humano. Por eso mismo, pretender una “enciclopedia” de lo mínimo, como son los micro-relatos, es engarzarse es un quiasmo permanente. En la contradicción convertida en pulsión. En lo imposible. Ricardo Sumalavia es terco en este empeño y cuando se lanza a tremendo reto, suavemente casi sin hacernos notar, parece que todo texto enciclopédicamente plástico tuviera como objetivo que fuera necesariamente mínimo. Sumalavia ha dejado atrás por completo el “efecto”, es decir, aquel giro que muchos microcuentistas insuflan sobre su obra para que quede marcado el final, como un quiebre obvio, para que los lectores ociosos “sientan” el cuento en su brevedad. Por el contrario, en este libro Sumalavia  opta por dejarnos “en ascuas”, con cortes que, por su efecto perturbador, no termina el l...

Selección Chilena 2000-2016

Hace pocos días estuve en la ciudad de Santiago para, entre otras cosas, ser uno de los presentadores de Selección Chilena 2000-2016 (Estruendomudo, 2016), la cual fue preparada por Sergio Parra y Aldo Perán. Puesto que me tocó a mí labor semejante con Selección Peruana 2000-2015  (Estruendomudo, 2015), era lógico que estudie las jugadas del equipo chileno. Lo primero fue poner atención en los directores técnicos. Obviamente, que se no se trate de narradores o académicos o críticos, sino de libreros, deja ya una clara huella de lo por venir en el libro. Parra lleva la histórica librería Metales pesados y Perán fue uno de sus colaboradores durante unos años (ahora está del lado editorial, que no es poco y ayuda). Ambos, tal como lo proponen en su texto introductorio, imponen ante todo sus gustos, los de ellos y el gusto de los lectores que transitan por la librería. Criterio válido, sin duda. Pero lo que me agrada aún más es la osadía de salirse de las reglas de juego. No hay 11, h...

Yo soy Rip Van Winkle

Desde mi regreso definitivo a Lima, una de las preguntas frecuentes es cómo me siento, cómo veo Lima. Estar diez años fuera de su país no es poca cosa. Sobre todo cuando este país ha sufrido muchos cambios durante ese tiempo. Si bien había vuelto con cierta regularidad, no es lo mismo la mirada del visitante que la del residente. No exagero si digo que mi retorno se parece al del clásico personaje del cuento del narrador Washington Irving: Rip Van Winkle. Esa historia la tuve siempre bien integrada en mi memoria, no sólo por el cuento mismo, que lo leí siendo adolescente, sino por las versiones animadas en Pedro Picapiedra y Mister Magoo. Estas versiones las vi en blanco y negro, desparramado en el mueble, en el minúsculo y maravilloso departamento familiar del jirón Ancash. Rip Van Winkle, afincado en las alturas de los montes Kaatskill, era apreciado por los suyos en el pueblo. Sin embargo, a pesar de que hacía lo que le gustaba: cazar, caminar, contemplar los rayos azules en la amp...

Dos novelas francesas del XXI

Ahora que soy un visitante en Francia y me reencuentro (de otro modo) con calles y amigos, también me reencuentro con libros. En este caso quiero referirme a dos escritores franceses jóvenes, que se encuentran en la veintena, y que al parecer la crítica tiene puesto los ojos sobre ellos (y otros más). Ambos debutaron como novelistas el 2013. Ellos son François-Henry Désérable, cuya primera novela fue "Tu montreras ma tête au peuple" (Mostrarás mi cabeza al pueblo). En este li bro, dividido en diez capítulos, aborda los momentos finales de personajes claves de historia francesa antes de ser llevados a la Plaza de la Revolución para ser guillotinados. Lo interesante es que no se hunde en las viejas retóricas de la novela histórica, sino que ofrece una mirada moderna (de lo que supone ser moderno en el siglo XXI). Que un joven escritor francés revisite su historia en estos días no es una casualidad. Al contrario, está rodeado de causalidades. El otro autor, aún más joven, es C...

La gran novela de Lima / Dispara

Mi vuelta al Perú me ha deparado muchas sorpresas. Muchos cambios en la ciudad, sí; pero muchas otras no solo siguen igual, sino que hasta retroceden. Recuerdo que en los años noventa, para bien o para mal, los jóvenes escritores de entonces creíamos problema zanjado el tema de las literaturas nacionales, el de los compromisos con la realidad y el de las Grandes Novelas de Lima, Buenos Aires, Santiago, etc. Creíamos, un puñado de ellos, que el interés por escribir la novela total -que tanto hemos apreciado como lectores- era agua pasada o, en todo caso, ya no prioritaria. Veo, sin embargo, que en 2015 el grueso de los lectores capitalinos sigue anhelando la Gran Novela de Lima. Creo que otro tanto también los críticos. En el caso de los escritores esto seguramente es compartido por unos y desechado por otros. Yo, que soy un limeño hasta el tuétano, soy de los que no tienen interés por escribir esa novela total que dé cuenta de los mecanismos internos y externos de una ciudad tan compl...