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Queja banalizada

Estamos viviendo cosas absurdas, sin sentido. Y es en serio cuando me pregunto cómo diablos puedo ponerme a hablar o escribir de la última novela que leí sin sentirme un idiota. ¿Es que acaso existe un tiempo determinado en el que oímos o vemos nuestra cuota de tragedia mundial y luego cambiamos de canal, leemos otro blog y mañana pasamos a otra cosa? Lo lamentable es que parece ser cierto. Inevitablemente pasaremos, o nos obligarán a pasar, a otra cosa. Lo lamentable también es que hasta las quejas se mediatizan, se reprocesan y se banalizan. No terminas de colocar el punto final a tu reclamo y ya las risas resuenan detrás de tu oído. Quizás hasta tu propia risa.

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