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Extraño humor

Mientras hurgaba en una tienda de libros de segunda, mi hija me insistió en que le compre el libro Petite encyclopédie de l’étrange de Alain Pozzuoli. Según los datos del autor que aparecen en la contraportada, es un especialista de lo insólito y es, además, la voz autorizada en Francia sobre la vida de Bram Stoker. Pues bien, se lo compré. Una vez en casa he leído varias páginas de este libro y, efectivamente, está plagado de anécdotas macabras, de canibales, vampirismo, hombres lobos; en fin, personajes espeluznantes. Sin embargo, entre tanto dato tenebroso, quedé impactado al descubrir la siguiente cita: ALLEN, WOODY. Director, actor y guionista americano, nacido en 1935. Su verdadero nombre: Allen Stewart Konisgberg. “ Mi primera película es tan mala que en los Estados Unidos, en siete Estados, la utilizan para reemplazar a la pena de muerte ”. (p.21)

Nueva novela (work in progress)

Estoy en pleno proceso de escritura –reescritura debiera decir- de una segunda novela. La idea surgió hace unos tres años, luego de escribir lo que yo creía un cuento policial. En algún momento pensé enviarlo a algún concurso específico sobre el género, pero no lo hice. Quedó archivado en la computadora. Sin embargo, el personaje, aquel desesperanzado detective privado en el Perú de fines de los noventa, se quedó girando a mi alrededor. Pero no sólo él, sino también su referente real. Primero pensé en ellos en una relación directa de sujeto real y su derivado ficcional. Luego, en una suerte de ejercicio inconsciente, empecé a establecer sus coincidencias y diferencias. Como si se tratara de dos hermanos. Luego quise conocer, si eso es posible, todos los móviles que me instaron a construir al personaje ficticio de esa manera. Después empecé a hacer lo mismo con los demás personajes y hechos narrados. Cuando pude darme cuenta, la novela estaba en construcción. Y lo que me estimula más en...

Decepción

Para las nubes queda perfectamente claro que los seres humanos somos lentos y aburridos. Y de las formas que vamos adoptando, ni se diga.

Que la tierra...

Una muy corta, pero grandiosa estadía en Ginebra, me permitió conocer a muchas personas ahora entrañables. Una de ellas es Manuel Borrás. Como saben, él es editor de Pre-textos. Todos conocemos la calidad de su trabajo, de su persona, y sabemos que no necesita mayores halagos. Al final de una cena estupenda en un restaurante etíope, cuando andábamos entre risas por unas calles húmedas de Ginebra, pude entregarle un ejemplar de mi novela, que buenamente Rodrigo Díaz, librero y editor de Albatros, había puesto en mis manos para a su vez pasarla a las manos de Manuel Borrás. Fue un acto generoso el de Rodrigo por facilitarme ese ejemplar, y generoso también Manuel por recibirlo y prometerme una lectura y una carta que acabo de leer. Con su autorización, y agradecido, la reproduzco aquí. Querido Ricardo: Supuso un placer conoceros en Ginebra y compartir mesa redonda contigo. Por fin pude leer tu muy interesante novela Que la tierra te sea leve . Tal como te prometí, paso a expresarte mis...

Variaciones dentro del tranvía

Para José B. Adolph 1. Una muchacha, probablemente china, dormía de pie dentro de un tranvía atestado de gente. El tranvía estaba en marcha. Los sueños también. 2. Una muchacha –hagamos la corrección, se trataba de una española de Bilbao-, dormía de pie dentro de un tranvía atestado de chinos. El tranvía estaba en marcha. Los sueños también. 3. Cuando tomé la mano de la muchacha, los chinos desaparecieron, el tranvía desapareció, y yo otro tanto.

Yi Sang, coreano

El escritor coreano Yi Sang murió en el Hospital de la Universidad Imperial de Tokio el 16 de marzo de 1937. La tuberculosis que lo afectó por varios años finalmente lo fulminó. Poco más de un mes antes las autoridades japonesas lo habían tomado preso acusándolo de haber participado en una revuelta organizada por estudiantes coreanos que exigían el fin de la colonia japonesa en la península. Nunca se supo si Yi Sang, en efecto, quiso ser parte activa de aquella manifestación. Quienes lo conocían afirman que él viajó a Japón porque quería cambiar, quería sobrevivir, buscaba ser otro, como cuando abandonó el nombre dado por sus padres el año que nació, en 1910. Ellos lo llamaron Kim Haekyong; pero este nombre fue dejado al asumir su voz literaria. De acuerdo a algunas versiones, escogió el nombre Sang, nombre común en coreano, por su similitud fonética con la palabra francesa sang, cuyo significado es sangre. En el caso de Yi Sang, no se trata sólo de una ironía, pues de alguna manera a...

¿Quién conoce a Luis Loayza?

Nunca he visto en persona a Luis Loayza. Salvo una repetida fotografía de sus años de juventud y otra tomada en Europa, frente a su casa, en años más recientes y aparecida en el suplemento de un diario local, no tengo más rastros físicos de este fundamental escritor. Muchos amigos míos afirman también haber visto otra fotografía en la que aparece jugando su celebre partida de ajedrez contra el campeón norteamericano Bobby Fischer. Yo no la vi jamás. Si me cruzara con él por alguna calle, lo confundiría con cualquier otro limeño; aunque quizás convenga preguntarse qué limeño es Luis Loayza. Lo pregunto porque en casi todos sus cuentos de su libro Otras tardes , que apareció en 1985, sus personajes rememoran una ciudad para ellos prácticamente aniquilada. En el cuento “Padres e hijos”, aparece la pregunta: ¿Qué quedaba de la ciudad delicada en el caos ruidoso e impersonal que sigue llamándose Lima? Es curioso, la ciudad delicada a la que se refiere el cuento se da en las primeras cuatro...