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El hermano Rudy

Los que conozcan algunos de mis libros, sobre todo mi novela Que la tierra, sabrán que el tema de los hermanos, las suplantaciones y correspondencias entre ellos, me atrae enormemente. Y me ha interesado también aproximarme a la literatura de autores con pasiones -o fantasmas- semejantes. Puedo decir que, de alguna manera, y al margen de las calidades, me gusta sumarme a tan disfuncional familia literaria.
Muchos saben también mi interés por las novelas del francés Patrick Modiano. Las razones de mi fascinación por este autor las he planteado en más de un post, y no pretendo repetirme. Hoy no. Pero si traigo a colación a Modiano es porque acabo de leer algo que me ha maravillado. Está en librerías un estudio, bastante flojo en su conjunto, a decir verdad, sobre la vida de Modiano y sus vínculos directos con sus novelas. No obstante su primer capítulo me atrapó porque habla del hermano de Modiano, Rudy, muerto siendo un niño, y cuya desaparición marcó la obra literaria de éste, al punto que, descubre el investigador, casi policial, Patrick Modiano colocaba en las solapas de sus libros y en entrevistas la fecha de su nacimiento de su hermano, dos años menor, y que sus personajes, tan autobiográficos según la crítica, en realidad son un homenaje perpetuo a Rudy y que los protagonistas son, en verdad, la historia, las historias, no vividas de este hermano.
Ya en sus historias hay muchas referencias a suplantaciones, como las de su protagonista en varias de sus novelas, que falsificaba dedicatorias de escritores famosos, para luego ser vendidos estos libros a precios increíbles. Ahora tengo, por tanto, una razón más para admirar a este autor, y leerlo desde otro ángulo, desde otros espejos.

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