Eran cuatro las macetas que la mujer tenía en su balcón. Cada una la adquirió durante los embarazos de sus respectivas cuatro hijas.
Ya habían transcurrido diecisiete años desde la última maceta.
Las cuidaba como correspondía: agua, vitaminas, no excederse con la luz solar y esos detalles que fue aprendiendo y perfeccionando mientras les hablaba y les agradecía por tener una vida fresca y duradera. No como las otras.
Ya habían transcurrido diecisiete años desde la última maceta.
Las cuidaba como correspondía: agua, vitaminas, no excederse con la luz solar y esos detalles que fue aprendiendo y perfeccionando mientras les hablaba y les agradecía por tener una vida fresca y duradera. No como las otras.
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