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Margarita Saona / comehoras

No puedo dejar más tiempo sin comentar el libro de cuentos de Margarita Saona. Ya lo había dicho antes y lo ratifico ahora: la prosa escrita por mujeres en esta década que se nos va es de indudable calidad. En qué me baso: en el riesgo de estas escritoras, en el interés por saber qué hay más allá de las palabras desde las palabras, en construirse un mundo personal femenino –que, por su profundidad, trasciende todo género (aquí me refiero al género femenino y al género cuento)-. Todo lo corroboro en Comehoras. Es un libro de cuentos breves aparecido en Lima, en una edición por demás atractiva. Los cuentos de Margarita Saona hurgan en las posibilidades del lenguaje y en las posibilidades del ser femenino, todo en una amalgama que nos lleva pensar que estamos ante un cuerpo evanescente. Por supuesto, sus cuentos van más lejos. Halló en ellos un lirismo que, en algunos cuentos, se conjuga una dosis de humor que me agradaría emparentarlo con los escritos de los peruanos Lorenzo Helguero y Pedro Pérez del Solar. Un humor que apela a los recuerdos, a las situaciones aparentemente intrascendentes que pueblan nuestra vida, y que de pronto sobrepasan los límites de lo real pero no nos damos cuenta –o no queremos aceptarlo- y optamos porque este mundo se nos imponga y lo hagamos también nuestro. Como el hecho de comer horas, que bien vale degustarlas.

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