Las clasificaciones son arbitrarias e insuficientes; sin embargo, plantearlas, nos ayuda circunstancialmente a enfrentar determinados fenómenos. En la caso de la escritura de ficción, me parece haber detectado cierto tipo de visiones y me gustaría proponer (proponerme, en verdad) una clasificiación que toma como referencia algunos cuentos de Jorge Luis Borges.
En primer lugar, podrímos tener los escritores Aleph, los que asumen que su narrativa -que cada cuento, cada novela-, en realidad está conectada con toda la tradición, todas la tradiciones; que sus historias hablan de todas las historias. “Sí, el lugar donde están, sin confundirse, todos los lugares del orbe, vistos desde todos los águlos”, según propone el famoso cuento de Borges.
En segundo lugar tendríamos los escritores Emma Zunz, los que plantean sus ficciones como máscaras de otras historias, superficies de otra ficción mucho más compleja e inasible, las que en verdad “… sólo eran falsas las circunstancias, la hora y uno o dos nombres propios.”
Luego estarían los escritores Pierre Menard, los que asumen que narran historias de siempre, pero que suponen nuevas lecturas, nuevas actualizaciones sujetas al tiempo y espacio del lector.
Y después están los otros, quizás los más, los que creen, o quieren o les conviene creer, que sólo están narrando historias.
Esta es una clasificación incompleta, pues la noción de lo completo también ameritaría otras clasificaciones.
En primer lugar, podrímos tener los escritores Aleph, los que asumen que su narrativa -que cada cuento, cada novela-, en realidad está conectada con toda la tradición, todas la tradiciones; que sus historias hablan de todas las historias. “Sí, el lugar donde están, sin confundirse, todos los lugares del orbe, vistos desde todos los águlos”, según propone el famoso cuento de Borges.
En segundo lugar tendríamos los escritores Emma Zunz, los que plantean sus ficciones como máscaras de otras historias, superficies de otra ficción mucho más compleja e inasible, las que en verdad “… sólo eran falsas las circunstancias, la hora y uno o dos nombres propios.”
Luego estarían los escritores Pierre Menard, los que asumen que narran historias de siempre, pero que suponen nuevas lecturas, nuevas actualizaciones sujetas al tiempo y espacio del lector.
Y después están los otros, quizás los más, los que creen, o quieren o les conviene creer, que sólo están narrando historias.
Esta es una clasificación incompleta, pues la noción de lo completo también ameritaría otras clasificaciones.
Comentarios
Mi libro fue pedido por la librería El Virrey y, según sé, se vendieron todos los ejemplares que tuvieron (si fueron 5 o 20 no lo sé). Sucede que la editorial Bruguera no tiene sede en Perú y ello dificulta y encarece su difusión en Lima. Tengo entendido, por ejemplo, que el precio de mi novela en Chile es mucho menor que el precio de España. Cosas de la industria del libro que se me escapan de mis manos. Espero que se remedie esto y se pueda conseguir la novela. De todos modos, muchas gracias por el interés.
Ricardo.