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Patrick Modiano, primera entrada

Desde el año pasado, la presencia de Patrick Modiano en lengua española ha cobrado, recobrado es la palabra, las grandes dimensiones que merecía. Llegué a sus libros por azar, en francés, hurgando estantes en una bouquinerie que está a dos calles de mi casa. El primer libro que leí fue Boulevards de la ceinture, y a éste inmediatamente siguieron La Place de L’Etoile, La ronde de la nuit, Villa Triste, Dora Bruder, Livret de famille, y otras más. Cada vez que preguntaba por él, nadie parecía sorprenderse. Sí, un buen escritor, ¿y?, es lo que me decían. Era evidente que no compartían mi entusiasmo. Algunos pocos, con la intención de parecer amables conmigo, me contaban que Modiano rara vez es entrevistado en televisión porque no hay modo que cierre una idea. Su elocuencia en público es imposible para sus entrevistadores. Todo esto muy lejos de su prosa clara, perfectamente construida y por demás atrayente.
De sus novelas la crítica siempre ha destacado el tema del mundo judío de la Francia de fines de la Segunda Guerra, el que narrara de un mundo que Modiano no vivió –como si fuera estrictamente necesario-. Sin embargo, creo que han dejado de lado mencionar que sus personajes siempre buscar reconstruir el mundo de algún personaje perdido por una suerte de insatisfacción de su presente. En muchas de sus novelas, los protagonistas de pronto abandonan lo poco que poseen para internarse del todo en una pesquisa desde el principio condenada al fracaso.
Una impresión que tengo, quizás bastante arbitraria, proviene después de leer Un pedigree. En este libro Modiano nos habla de su padre, de su madre y de su hermano Rudy, muerto cuando niño. Busqué entre sus primeras novelas y descubrí que varias fueron dedicadas a este hermano desaparecido. Pensé -quise pensar- que lo que Modiano hacía, puede que inconscientemente, era construirle una historia a su hermano. Pero no una historia hacia adelante, un posible futuro, sino proponerle un nuevo pasado, en el que el absurdo de las desapariciones, bajo el contexto de la guerra, le proporcionaban una lógica distinta, un sustento para ir en constante marcha atrás.

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