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Jugarse la camiseta

Bueno, siguiendo con el post anterior y con la respuesta de Thays, me gustaría decir lo siguiente. El dice en su respuesta que lo malinterpreto y que yo asumo que él opone el concepto "homogéneo" latinoamericano vs. el "heterogéneo" peruano. Veamos, en su primer post él dijo:
las diferencias o particularidades entre los países que forman lo latinoamericano son ambiguas y borrosas (o borradas del todo)”. Si mi lectura no me engaña, al ser borrosas estas diferencias, se tiende, quiérase o no, hacia visión homegenizadora de lo latinoamericano. Ahora bien, si en su respuesta agrega, o corrije, “Creo que la literatura de todo país es dispersa, versátil y heterogénea, incluso en los países que pretenden obligar a sus escritores a tomar una dirección única”, por lo tanto, el conjunto que engloba a estos países también es heterogéneo. Hecha la corrección, su frase “La diversidad siempre ha sido el signo de cualquier literatura”, no podría ser más acertada.
Sin embargo, me da la impresión de que no estuviera convencido del todo con su propia argumentación, pues retoma la noción globalizadora cuando afirma: “Pero es un hecho concreto que para el resto del mundo lector, un "escritor peruano" es apenas distinguible a un "escritor ecuatoriano" digamos. Bolaño en EEUU no es un escritor "chileno" sino "latinoamericano" y el concepto McOndo, a pesar incluso de sus autores, sigue funcionando mejor que el de cualquier nacionalidad.”
Quizás nos ayude a todos si aclaramos de qué “mundo lector” está hablando. Tengo la impresión de que hablara de un lector fuera del ámbito latinoamericano. EEUU, por ejemplo; o el francés; para quienes sin duda decir peruano o ecuatoriano o chileno da lo mismo. Pero esto parte de un desconocimiento de ese lector, no de una actitud frente al texto literario. Es lo mismo cuando el lector latinoamericano habla de la literatura de Europa del Este, viéndola como un solo bloque. Es natural que un lector externo a estos territorios primero se fije en las semejanzas que en las diferencias, pero ello no justifica que su mirada sea la que determine la mirada del resto. Para un lector peruano sí hay diferencias entre otro chileno o ecuatoriano, pero a lo mejor no capta las diferencias entre el escritor de Quito o Guayaquil, etc. Como verá también afinidades.
Sin duda Bolaño es un escritor chileno, pero también es más que un escritor chileno, como también es más que un escritor latinoamericano. Estamos de acuerdo en que una categoría no cancela la otra. Y con el concepto McOndo pasa lo mismo. Podríamos hablar de una doble articulación entre lo nacional y lo latinoamericano, pero siempre será referencial, nunca suficiente para entender todo este complejo fenómeno de la territorialidad de la escritura.

Comentarios

LuchinG dijo…
Sigo sin entender por qué creen que el mínimo común múltiplo de la literatura se encuentra en los pasaportes. Repito mi comentario en Puente Aéreo:

Sobre lo de pasear a mi perro frente a la iglesia de mi barrio, que no me convierte en católico: no es metáfora, es un hecho. Para mí, que no tengo creencias religiosas de ningún tipo, esa iglesia es un sitio agradable para pasear a mi perro todas las mañanas; para los católicos ojerosos y mal peinados con los que me cruzo, es el lugar para ponerse en contacto con el Todopoderoso. Las diferencias ideológicas son muy, mucho, muchísimo más importantes que las coincidencias geográficas, que el codeo físico, que el acento o el pasaporte. Es prácticamente vivir en universos paralelos.
Anónimo dijo…
Sumalavia, hasta cuando vas a mirarle la cara a Thays? Tu estas en otro lote! Convencete. Asume tu choledad y listo.
LuchinG, lo que te diré te sonará determinista, pero lo geográfico también tiene mucho que ver. No por nada el cielo de Lima nos ha dejado como somos, y es en ese panorama que ves a los católicos ojerosos y mal peinados. Si vivieras en la selva los verías peinaditos y relucientes. Con la literatura pasa lo mismo, pero no solamente eso, por supuesto. Nadie quiere reducirlo solo a eso.

Al anónimo puedo decirle que suelo ver la cara de los otros para tratar de encontrarme. No siempre lo logro, claro.
LuchinG dijo…
1.- Pero yo no he dicho que esas coincidencias no existan, he dicho que son muy poco importantes.

2.- QUe se me seque la mano el día en que escriba algo sobre la neblina. ¡Me friegan los cóndores!

(Ups, olvidar que dije esto último)

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