No es novedad para nadie que el mercado editorial español dicta las reglas para la difusión de los autores latinoamericanos. También estamos de acuerdo en que vienen apareciendo editoriales independientes, y de gran calidad, entre nuestros países. Los escritores de América latina, cada vez que pueden, suelen quejarse de esta suerte de dependencia del mundo editorial de España. Este reclamo me parece válido y lo respaldo. Es lamentable que no podamos leer a los escritores de otros países, sin la venía, el filtro, el criterio que se dictamina desde despachos madrileños o catalanes.
Ahora bien, hecha la queja, hay algo que no me termina de convencer. Si el diablo, tal como lo hemos pintado, sólo quiere vender libros e imponer autores, por qué sabemos tan poco de los escritores españoles. Por qué esa gran maquinaria que nos atormenta no ha conseguido que un lector común y corriente argentino, chileno, peruano, mexicano, etc. ande con una novela bajo el brazo, por ejemplo, de Andrés Barba, Marcos Giralt Torrente, Ismael Grasa, por sólo mencionar a algunos autores jóvenes de evidente calidad. Claro, me dirán Vila-Matas, Pérez- Reverte, Javier Marías, Cercas, Muñoz Molina, Eduardo Mendoza, Rosa Montero, y podrán agregar unos nombres más, pero estoy seguro de que ese puñado de autores no hace toda la literatura española. Hay nombres que circulan a toda velocidad en España pero que en América latina se tornan en rumores. ¿Es que a los latinoamericanos realmente les interesa la narrativa española? Y si la respuesta es no, entonces por qué los españoles tendrían que interesarse a rabiar por lo que se escribe de este lado del Atlántico (eso del charco nunca me ha gustado). Pero si la respuesta es positiva, que cualquier lector latino estuviera dispuesto y anheloso de leer a los española, qué está pasando con ese diablo editor que no hace bien su trabajo. Como ven, hay muchas preguntas y pocas respuestas. Pero por algo se comienza.
Ahora bien, hecha la queja, hay algo que no me termina de convencer. Si el diablo, tal como lo hemos pintado, sólo quiere vender libros e imponer autores, por qué sabemos tan poco de los escritores españoles. Por qué esa gran maquinaria que nos atormenta no ha conseguido que un lector común y corriente argentino, chileno, peruano, mexicano, etc. ande con una novela bajo el brazo, por ejemplo, de Andrés Barba, Marcos Giralt Torrente, Ismael Grasa, por sólo mencionar a algunos autores jóvenes de evidente calidad. Claro, me dirán Vila-Matas, Pérez- Reverte, Javier Marías, Cercas, Muñoz Molina, Eduardo Mendoza, Rosa Montero, y podrán agregar unos nombres más, pero estoy seguro de que ese puñado de autores no hace toda la literatura española. Hay nombres que circulan a toda velocidad en España pero que en América latina se tornan en rumores. ¿Es que a los latinoamericanos realmente les interesa la narrativa española? Y si la respuesta es no, entonces por qué los españoles tendrían que interesarse a rabiar por lo que se escribe de este lado del Atlántico (eso del charco nunca me ha gustado). Pero si la respuesta es positiva, que cualquier lector latino estuviera dispuesto y anheloso de leer a los española, qué está pasando con ese diablo editor que no hace bien su trabajo. Como ven, hay muchas preguntas y pocas respuestas. Pero por algo se comienza.
Comentarios
Te lo resumo, me parece que satanizas a unos e idealizas a otros.