Me acabo de hacer un corte en el dedo meñique. Sucedió al pasar la hoja de un libro que vengo leyendo. Como se trata de un libro en gran formato y con muchas fotografías, el papel es muy fino, al parecer lo suficiente para que uno de sus bordes, cual lámina de navaja, dibujara una línea sobre la piel de mi dedo pequeño. No estoy en casa. Me encuentro en un café al que he empezado a frecuentar desde hace poco. Está a unos diez minutos pie desde mi casa. Ahora suelo tomar la calle de donde vivo, rue Porte Dijeaux, y camino recto hasta la Place Gambetta. Me gusta atravesar esta plaza en diagonal. En medio tiene un diminuto lago artificial el cual se puede cruzar por un puente de madera igual de diminuto. Cuando llego al otro extremo de la plaza, sigo por la rue Judaïque y dos calles más adelante giro a la derecha, hacia la Place des Martyrs de la Résistance. Dejo atrás todos los comercios consecutivos y a los transeúntes que turistean por el centro de Burdeos. Por aquí sólo vienen lo...