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Gaviota o Güanay o Rubén Millones

En diversas oportunidades me he referido a ciertos cambios que percibo en la prosa de los últimos años. Por supuesto, no soy el único en darse cuenta de esto. Mucho se habla de las múltiples direcciones, temáticas y géneros (y sub-géneros) que puebla la narrativa en esta ya establecida nueva década del siglo XXI. Y es obvio que en esta discusión se debe superar las ingenuas divisiones generacionales; porque esas clasificaciones en estos tiempos podrían ir ad infinitum e inventarse "la generación de octubre de 2011" para diferenciarla de la de noviembre del mismo año. Esto lo digo con el perdón de mis amigos de octubre y de noviembre.
Pero yo quiero hablar de un amigo de siempre, Rubén Millones, y de su recién libro de cuentos que me ha deslumbrado. Y eso que deslumbrarme me cuesta cada vez más. No por exigencia, sino creo que por causa de estas épocas y la temperatura. Por esa razón, al leer este libro de cuentos, con el desconcertante título de La huída de la gaviota que se robo el huevo de un güanay, no puedo más que intentar compartir este placer. Ya algo semejante me había sucedido con su primer libro de cuentos Tengo la cucaracha, editados en Lom, la editorial chilena. Pero esta vez aquel discurso socarrón y desgarbado anterior viene acompañado de un toque de melancolía, lo justo, como quien rasga la guitarra, afinando, pero también ofreciéndo el espectáculo de ese afinamiento. El símil musical no es gratuito. De hecho conocí a Rubén Millones mientras llevaba su guitarra a cuestas. En él halo creativo siempre esta en "on". Es alguien que capta el ritmo de lo que vive y su literatura lo demuestra. Cada cuento de este libro somete a sus personajes a una nota (musical), llamémosla aquí anécdota, de la cual nunca les será fácil asimirla como los demás. Visto así, nos topamos con los tradicionales antihéroes que nuestros clásicos cuentistas nos han dejado; pero aquí resuenan con su propia nota. Encontramos a un niño que cuenta la historia de la llegada al barrio de una mona escapada de no se sabe dónde, pero impacta y alborota a los demás pequeños porque esta mona lleva aferrada a sí la cría muerta de un gato. En otro cuento el padre de un muchacho decide retar a un guía turístico y trepar a lo más de un peñasco para lanzarse sobre las aguas del mar. Tenemos a una joven en terribles apuros digestivos durante una cena a la que su novio no pudo asistir, y también un cuento que muestra la disparata y obsesiva misiva de una estudiante universitaria. Y llegamos hasta las fragmentarias cartas familiares que revelan una indagación nunca resuelta. Lo mejor de este libro, lo que me atrae particularmente, es que estos cuentos nos dicen más de lo que se narra y los silencios armonizan como se debe.
Por fortuna Rubén Millones no está ni en ésta ni en aquella generación, está en un cambio permanente.

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