La ansiedad enciclopédica es una pulsión por lo diverso y lo basto: una ansiedad que insiste en bucear dentro de lo amplio hasta convertirlo en tomos de tomos que tratan de abarcar todo el conocimiento humano. Por eso mismo, pretender una “enciclopedia” de lo mínimo, como son los micro-relatos, es engarzarse es un quiasmo permanente. En la contradicción convertida en pulsión. En lo imposible. Ricardo Sumalavia es terco en este empeño y cuando se lanza a tremendo reto, suavemente casi sin hacernos notar, parece que todo texto enciclopédicamente plástico tuviera como objetivo que fuera necesariamente mínimo. Sumalavia ha dejado atrás por completo el “efecto”, es decir, aquel giro que muchos microcuentistas insuflan sobre su obra para que quede marcado el final, como un quiebre obvio, para que los lectores ociosos “sientan” el cuento en su brevedad. Por el contrario, en este libro Sumalavia opta por dejarnos “en ascuas”, con cortes que, por su efecto perturbador, no termina el l...