Hace pocos días me preguntaron dónde había escrito uno de mis cuentos, el titulado “La ofrenda”. Ese cuento fue publicado el 2001 y formó parte del conjunto Retratos familiares. La versión definitiva fue escrita en Chonan, un pueblo a ochenta kilómetros de Seúl, en Corea del Sur, seguramente el año 98. Esto fue lo que respondí, pero en realidad es una verdad a medias. Su primera versión corresponde a mediados de 1994. Lo recuerdo perfectamente no por la escritura del cuento en sí, sino por las circunstancias que impulsaron a que no lo abandone en el camino, como me venía sucediendo con muchos de los cuentos que escribía por entonces. Un año antes, el 93, había publicado mi primer libro, Habitaciones, un escuálido libro que me había dejado sin otras historias que contar. Yo solía culpar al último cuento de ese libro como responsable de mi bloqueo. En esa historia, “Del canto que somos testigos”, el protagonista y narrador decide iniciar un proceso de fragmentación, el cual...