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Mostrando las entradas de agosto, 2013

Campo de saltamontes

La semana pasada visité a unos amigos que viven en el campo. En el caso de esta región es sumamente fácil abandonar los edificios, las calles y todo el ruido de la ciudad y, a sólo veinte minutos o menos, encontrarse en medio de árboles, montañas y extensos terrenos de cultivo. Hay gente, mucha gente, que en los últimos años ha optado por comprarse una casa en el campo e ir en su automóvil a su trabajo, en cualquier conglomerado urbano que lo rodee. Claro, también están los que, negándose a las facilidades de esos veinte minutos de distancia, o se quedan en la ciudad o en medio de los árboles. A mí, aunque me guste el campo, no puedo negar que soy un hombre de ciudad. Y es por ello que las raras veces que me alejo de casa y me dirijo a las montañas vea todo de un modo nuevo para mí y me maraville de lo que es cotidiano para esta gente. En casa de mis amigos la pasé estupendamente. Tienen no un jardín, sino un extenso terreno de hierbas y árboles. Lo primero que hice des...

Las maravillas

Acabo de cruzarme en la calle Porte Dijeaux con un par de ancianas, diría yo cercanas a los ochenta años, tomadas del brazo y vestidas como niñas. Ambas tenían cabellera larga en unas primorosas y bien enlazadas trenzas que caían a cada lado de sus mejillas. El color de sus cabellos era del gris cenizo en una y de un rubio decolorado la otra. Llevaban zapatos bajos de charol, blancos, y unas medias rosadas hasta la rodilla. Una, la del cabello cenizo, llevaba una falda plisada de color fucsia, mientras que su compañera portaba una falda campana, verde. Sus blusas eran verde limón y de cuello circular. No estaban maquilladas. La verdad, no pude evitar seguirlas. No es algo que vea todos los días. Aunque esta mañana ya había algunas cosas fuera de lo común. Como la de un joven ciego que al parecer necesitaba ayuda. Cuando me aproxime a unos cuantos metros, ya estaban muy cerca de él dos policías y una mujer. Hasta aquí nada de extraordinario. Salvo que lo volvía a ver tres ...