Hoy comparten mesa en Lima dos escritores y amigos. Uno de ellos es Leonardo Valencia, ecuatoriano, y el otro Carlos Calderón Fajardo, de quien ya he dado cuenta de mi admiración hacia sus libros. A Leonardo lo conocí pocos años después de haber conocido a Carlos, exactamente en 1993. El había llegado a Lima no hacía mucho para trabajar en una agencia de publicidad. No tendría más de 22 o 23 años, y ya poseía una clara vocación a la literatura. Lo primero que leí de él fue una entrevista que le hizo en Lima a Julio Ramón Ribeyro. Y lo leí porque, además del interés por lo que decía Ribeyro, en esa misma revista yo había publicado un artículo, y también Iván Thays. El número de esa revista nos unió. Y no se trataba de alguna revista literaria, sino de una revista de modas, de una efímera revista llamada Trizia. Valencia tenías las cosas muy claras y se preparaba disciplinadamente para cumplir sus objetivos. Recuerdo que se levantaba muy temprano, creo que 5:30 de la mañana, para ponerse...