Hace unos pocos días, en los últimos que utilice una férula para proteger mi mano derecha, un amigo francés me preguntó qué tal iba. "Mejorando de a pocos", le respondí. Luego agregué que lo más complicado es escribir. "Pero utiliza la mano izquierda", me dijo él. Le dije que eso intentaba. En todo caso, con un teclado no tan duro, me defendía bien a la hora de redactar algunos textos breves. Quisé hacer una broma con ello -quizás lo dije, ya no recuerdo-, pero él se quedó en silencio. A poco me dijo: "desde ayer yo hago todo con la mano izquierda". De buenas a primeras no entendí a qué se refería. Sólo atiné a ver su mano derecha para verificar si tenía algún vendaje o férula como la mía. "Ahora escribo y hago todo, absolutamente todo, con la mano izquierda", insistió. Lo dijo con cierto orgullo, al menos eso creí ver detrás de su sonrisa. Enseguida empezó una explicación en la que precisó que, como se acababa de separar de su mujer, había decid...