La fecha de la pelea concertada coincidía con el cumpleaños de su hijo y con la fiesta del santo patrón de su pueblo. Además, su madre le había bordado sus iniciales en sus pantalonetas azul neón y el contrincante tenía el mismo nombre que su peor enemigo en la escuela primaria.
Sólo un golpe del destino podría alterar lo inalterable.
Pero a veces sucede.
Sólo un golpe del destino podría alterar lo inalterable.
Pero a veces sucede.
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