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Mostrando las entradas de diciembre, 2008

Cumple

Hoy es mi cumpleaños. El número 40. Podría escribir post de despedida de 2008, pero prefiero los post de bienvenida. Bueno, yo ya empecé a celebrar. O quizás, antes de terminar este año, una pequeña anécdota. Esta tarde, mientras fui a cortarme el cabello, noté que una muchacha, en plena calle, hablaba sola. Creí que usaba uno de esos móviles con micro ultra sensible, pero no. Movía las manos y decía: "Alto! usted sí pase." "Usted no! Qué no entiende??" Todo lo decía mirando fijamente hacia el suelo. Pasé junto a ella y alzó la mirada. Se habrá preguntado mi nacionalidad, creo. Yo me quedé quieto. Pensó unos segundos y luego dijo: pase! Y eso hago ahora: pasar.

Mujeres de riesgo

Un comentario al post anterior me hace referencia a Sexografías de Gabriela Wiener. Si bien yo me refería solo a cuentos y novelas, el comentario me da pie para hablar un poco de l extraordinario libro de Gabriela. Es una pena que no lo tenga a la mano. De hecho es el libro más manoseado de Burdeos, pues se lo presto a medio mundo y ese medio mundo está de acuerdo en la buena calidad del libro. Para ser un libro de crónicas, debo decir que ha propiciado muchas erecciones. Y esto es todo un mérito. No porque sea difícil que yo alcance una erección -en estas épocas del viagra nadie, salvo los cardiacos, debe preocuparse por ello-, sino porque entre las páginas de este libro se consigue la nota justa, la descripción exacta y la sugerencia dosificada para poner a mil por hora la imaginación y otras membranas. En este libro yo veo más de un mérito: darle difusión y notoriedad a la crónica latinoamericana y buscar otros registros, un lenguaje para esa novedad siempre buscada. Por otro lado,...

Sexo por amor y algunas páginas

Como es sabido por muchos, el Salón de Libro de París tendrá como país invitado a México. Es meritorio el gran esfuerzo de los mexicanos por difundir su literatura (su cultura en general, debo precisar). Tanto así, que circulaban listas de mexicanos invitados antes que los escritores mismos se enteren. En Perú los escritores ya se habrían sacado los ojos por formar parte de esa lista, algo así como cien pirañas alrededor de una brocheta de pollo. Y los organizadores? pues ellos estarían concentrados en determinar si ofrecer Pisco o ceviche el día de la inauguración. O determinar si invitaban a la cantante Susana Baca o Eva Ayllón (estupendas cantantes; las admiro; búsquenlas en youtube, pero ustedes saben de qué hablo). Bueno, a lo que quería ir. A propósito de la invitación de México a este salón de libro, la consigna de los editores franceses fue buscar escritores, lo conocidos y los que no. Incluso les han pedido a ciertos traductores habituales que busquen ciertas temáticas precisa...

La decencia del discreto

¿Quién determina el tiempo prudencial para la publicación entre un libro y otro de cualquier escritor? Dicen que debe haber un promedio de cuatro años. Dicen que publicar un libro tras otro, anualmente, no es bueno. El argumento que esgrimen es que con el tiempo el libro madura. Todo es posible, pero creo que no hay reglas para tales maduraciones. Ejemplos hay a miles de escritores que escribieron y publicaron lo mejor de su obra en un periodo corto de tiempo. Los hay también que esperaron toda la vida para terminar un único y magnífico libro. Lo que está claro es que el cajón del escritorio no le dará mayor calidad, así se trate de un escritorio en roble. Otro asunto es que se hable del ritmo de publicaciones con criterios comerciales, en tanto objeto de venta y consumo. Es evidente que quien tiene la decisión es el editor. Si el escritor de su casa editora es bueno y vende, es lógico que lo presionará para que termine sus libros. No le conviene que sus escritores se tomen diez años, ...

Títulos que ya no me gustan (o cuando el juego nos hace estúpidos)

Si alguien termina de escribir un libro de cuentos, una novela, un poemario, etc. y carece de títulos para su libro, no hay nada más fácil que buscar un sustantivo común que remita al nombre de una ciencia o afines, y luego pegarle al lado un adjetivo o modificador indirecto que hable de sentimientos (y también afines). El lenguaje es maravilloso y un eterno peligro. Aquí una lista de títulos posibles. Si alguno ya encabeza su publicación, sólo sonreía -de hecho alguno pertenece a algún autor extinto y que ahora sólo es tinta-. Geometría del amor Arquitectura de la soledad Cuántica del deseo Mecánica del dolor Números tristes Enciclopedia mínima La velocidad del silencio Tanques melancólicos La soledad de los aviones Aritmética sublime La nostalgia de las catedrales Cálculos inquietos La nobleza del vacío El milagro sólido El orgasmo infinitesimal eyaculación procaz (se aceptan sugerencias)

Ciertos caminos hacia Un lugar llamado Oreja de Perro

Las novelas nos invitan a rastrear su tradición, sus tradiciones. A las novelas, mientras las leemos, les creamos su tradición, sus tradiciones. Leo En un lugar llamado Oreja de Perro , de Iván Thays, y recuerdo que el poeta Stéphane Mallarmé se culpaba de la muerte de su pequeño Anatole. Este niño murió a los ocho años a causa de una enfermedad congénita. Mallarmé escribía cartas a sus amigos y les decía que él no podía hacer nada contra una enfermedad que afectaba a su hijo y a la cual él mismo había sobrevivido. Leo En un lugar llamado Oreja de Perro y recuerdo la hija muerta de Víctor Hugo. Léopoldine se acababa de casar y daba un paseo con su esposo en una embarcación por el Sena. De pronto, una mala maniobra hizo que la muchacha de 19 años cayera al río. Su marido se lanzó tras ella para rescatarla, pero ambos murieron. Dicen que ella estaba embarazada. Víctor Hugo se enteró mientras leía un periódico en un café durante uno de sus veraneos con su amante en el sur de Francia. El ...