Uno de los placeres recurrentes que me permito en Burdeos en estos últimos tiempos es escribir mientras me encuentro sentado en la banca de un parque, una alameda o un bulevar. Como a veces me dejo llevar por ciertos hábitos, suelo sentarme en una banca en Allées de Tourny, a pocos metros de un carrusel. La banca que suelo ocupar se encuentra del lado derecho -observando desde el carrusel- y está justo delante del inmueble donde Hölderlin fue preceptor en una familia acaudalada hasta principios del siglo XIX. Allí Hölderlin escribió muchos poemas. Pero hoy he cambiado de banca. He decidido buscar la sombra y por eso me sentado en la banca del lado izquierdo. Observo la banca que suelo ocupar y está vacía. Nadie se atreve a ocuparla bajo este solo intenso. Recuerdo que alguna vez, sentado en esa banca, vino ocuparla también una anciana. Para los ancianos es muy fácil ponerse a charlar con los desconocidos. Ella me habló del clima, de las lluvias que sin duda caerían pronto. Le pregun...