Desde la ventana del piso parisino de Julio Ramón Ribeyro se podía ver la Place Falguière. Desde el balcón, a la vez que fumaba algún cigarrillo, observaba ese lado de Francia, ese lado de la vida. Observa a las personas y en algún momento afirma: “La vida está en los seres, pero los seres no son la vida”. *** Mientras Julio Ramón Ribeyro escribía los textos que luego integrarían el volumen Prosas apátridas, no tenía clara cuenta de qué estaba haciendo; no al menos en lo que a la tradición en español correspondía. Sus referentes eran más bien franceses. En su nota introductoria menciona que tuve en mente El Spleen de Paris de Baudelaire, pero se puede hacer una breve lista citando también los ensayos de Michel de Montaige, Les pensées de Pascal, los textos de Cioran y, en fin, los carnets de cientos de escritores francofonos. Uno podría creer que hallado el antecedente, la tradición asumida, las prosas de JRR tendrían un asidero del cual poder leerse y entenderse sin inconvenient...