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Mostrando las entradas de noviembre, 2010

Ribeyro y sus Prosas apátridas

Desde la ventana del piso parisino de Julio Ramón Ribeyro se podía ver la Place Falguière. Desde el balcón, a la vez que fumaba algún cigarrillo, observaba ese lado de Francia, ese lado de la vida. Observa a las personas y en algún momento afirma: “La vida está en los seres, pero los seres no son la vida”. *** Mientras Julio Ramón Ribeyro escribía los textos que luego integrarían el volumen Prosas apátridas, no tenía clara cuenta de qué estaba haciendo; no al menos en lo que a la tradición en español correspondía. Sus referentes eran más bien franceses. En su nota introductoria menciona que tuve en mente El Spleen de Paris de Baudelaire, pero se puede hacer una breve lista citando también los ensayos de Michel de Montaige, Les pensées de Pascal, los textos de Cioran y, en fin, los carnets de cientos de escritores francofonos. Uno podría creer que hallado el antecedente, la tradición asumida, las prosas de JRR tendrían un asidero del cual poder leerse y entenderse sin inconvenient...

Libros como pájaros

Cada vez que me solicitan una lista de los libros que me han marcado siempre doy títulos diferentes. Nunca termino por decidirme. Esto es una suerte o bendición –mi fe es fluctuante-, ya que para mí esto significa dos cosas. Primero, que tengo diversos momentos intensos en mi vida de lector y escritor (esta última más breve que la anterior) que van alternando su jerarquía a medida que mi caprichosa memoria los recupera. Esto multiplica las posibilidades y matices de reconstruirte y descubrirte a través de los libros que has leído. Segundo, que tu capacidad de maravillarte y sentirte afectado ante un libro no disminuye y que te place saber que aún hay novelas, poemas, cuentos por escribirse y que integrarán mis futuras listas de libros predilectos. Visto así, la indecisión es un don. En esta oportunidad, los libros que mencionaré obedecen a periodos de mi vida que particularmente hoy, en una tarde que comienza a enfriar de la ciudad de Burdeos, y lejos de mi ciudad natal, quiero evo...