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Mostrando las entradas de junio, 2009

Variaciones dentro del tranvía

Para José B. Adolph 1. Una muchacha, probablemente china, dormía de pie dentro de un tranvía atestado de gente. El tranvía estaba en marcha. Los sueños también. 2. Una muchacha –hagamos la corrección, se trataba de una española de Bilbao-, dormía de pie dentro de un tranvía atestado de chinos. El tranvía estaba en marcha. Los sueños también. 3. Cuando tomé la mano de la muchacha, los chinos desaparecieron, el tranvía desapareció, y yo otro tanto.

Yi Sang, coreano

El escritor coreano Yi Sang murió en el Hospital de la Universidad Imperial de Tokio el 16 de marzo de 1937. La tuberculosis que lo afectó por varios años finalmente lo fulminó. Poco más de un mes antes las autoridades japonesas lo habían tomado preso acusándolo de haber participado en una revuelta organizada por estudiantes coreanos que exigían el fin de la colonia japonesa en la península. Nunca se supo si Yi Sang, en efecto, quiso ser parte activa de aquella manifestación. Quienes lo conocían afirman que él viajó a Japón porque quería cambiar, quería sobrevivir, buscaba ser otro, como cuando abandonó el nombre dado por sus padres el año que nació, en 1910. Ellos lo llamaron Kim Haekyong; pero este nombre fue dejado al asumir su voz literaria. De acuerdo a algunas versiones, escogió el nombre Sang, nombre común en coreano, por su similitud fonética con la palabra francesa sang, cuyo significado es sangre. En el caso de Yi Sang, no se trata sólo de una ironía, pues de alguna manera a...

¿Quién conoce a Luis Loayza?

Nunca he visto en persona a Luis Loayza. Salvo una repetida fotografía de sus años de juventud y otra tomada en Europa, frente a su casa, en años más recientes y aparecida en el suplemento de un diario local, no tengo más rastros físicos de este fundamental escritor. Muchos amigos míos afirman también haber visto otra fotografía en la que aparece jugando su celebre partida de ajedrez contra el campeón norteamericano Bobby Fischer. Yo no la vi jamás. Si me cruzara con él por alguna calle, lo confundiría con cualquier otro limeño; aunque quizás convenga preguntarse qué limeño es Luis Loayza. Lo pregunto porque en casi todos sus cuentos de su libro Otras tardes , que apareció en 1985, sus personajes rememoran una ciudad para ellos prácticamente aniquilada. En el cuento “Padres e hijos”, aparece la pregunta: ¿Qué quedaba de la ciudad delicada en el caos ruidoso e impersonal que sigue llamándose Lima? Es curioso, la ciudad delicada a la que se refiere el cuento se da en las primeras cuatro...